<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099</id><updated>2011-04-21T10:43:47.259-07:00</updated><title type='text'>Mas rincon del altramuz (H)</title><subtitle type='html'>Ensayos más o menos históricos. O algo así. (Los datos no tienen por que ser 100% fidedignos, incluso pueden aceptarse sugerencias)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>12</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099.post-116285308435763333</id><published>2006-11-06T14:38:00.000-08:00</published><updated>2006-11-08T08:24:35.150-08:00</updated><title type='text'>EL RIO SEPIENTE</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/85193630@N00/290940485/" title="Photo Sharing"&gt;&lt;img src="http://static.flickr.com/122/290940485_cf44bd0c1e_m.jpg" width="197" height="240" alt="Anibal" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuando la piel de la serpiente se torne púrpura, serás libre de tus ataduras, vivirás para envejecer y contarán tus aventuras”&lt;br /&gt; “¡Qué buen rollo! – le contestó el joven al augur de la montaña.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indalecio añoraba su fresca casa y los campos de su tierra. De los veinte que salieron de la aldea sólo quedan dos; Cámbil y él. No todos han muerto, muchos dieron media vuelta en cuanto vieron las montañas. No eran unos montes cualquiera, parecía que querían rozar el cielo y las ventiscas amenazaban con gritos de demonios. Varios miles de iberos iban en la expedición.&lt;br /&gt; Los romanos se reían de las espadas hispanas. Indalecio pensaba que bien usadas eran la perfecta máquina de picar carne. En no pocas ocasiones se lo han demostrado tanto a éstos como a púnicos, pero parece que para aquellos bárbaros, el tamaño es lo importante. Su arma es corta en comparación con las espadas tipo griego que llevan otros ejércitos. La falcata no es muy impresionante: su filo y punta hablan por ella en el campo de batalla. &lt;br /&gt; Indalecio y Cámbil estaban encuadrados en la infantería ligera ibera. Su  ascendencia celta se mezcla con la antigua civilización, la que dominó el mediterráneo antes de que llegaran los Keltois, Aqueos, Latinos y otros; allá en la noche de los tiempos. En este caso, los viejos ancestros pesan más que los nuevos y toman partido por los vetustos descendientes de Fenicia.&lt;br /&gt; Realmente el futuro de Indalecio y Cámbil era oscuro en su aldea Ilegerte. Al margen de la pérdida de las concesiones comerciales que tenía su familia en Masilia, las desgracias nunca vienen solas. El tío del niño bien, Mandonio “el chulo”, era el mandamás. Mal asunto para Indalecio hacerse con los favores de Lidia y menos si Mandonio se cruza por el medio. En el fondo todas la mujeres se acaban deslumbrando por el poder, fue preferible buscar problemas lejos de casa que malos rollos en propia tierra.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Nos quedan pieles? – le preguntó Cámbil.&lt;br /&gt; - Alguna.&lt;br /&gt; Las protecciones de los jóvenes dejaban bastante que desear. La cota de malla que consiguieron en la tierra de los ligures se la tuvieron que repartir entre los dos; solo les cubría hasta un palmo por encima del ombligo. Menos era nada. Los mimados de Aníbal, su infantería pesada, habían arramblado con casi todo el armamento incautado a los romanos en el lago Trasimeno, Tesino, Trebia, etc.&lt;br /&gt; Con piel de liebre curtida se fabricaron unas grebas en condiciones para espinillas y codos. La túnica púrpura, ahora entre marrón y ¿verde?, les daba aspecto de pordioseros . Cada uno llevaba un yelmo distinto. Indalecio tenía un casco cónico de  los romanos y Cámbil una soberbia pieza gala, más ornamental que cómoda.  &lt;br /&gt;Su orgullo eran las espadas, con su curvatura característica y punta mortal. Con las griegas y celtas que tanto gustaban a otros ejércitos tenías que formar un arco para asestar mandobles. La espada hispana permitía un movimiento perpendicular al cuerpo. Bastaba alargar el brazo para herir al enemigo. Poco a poco, los pinchazos van mermando la fuerza del oponente. Otra ventaja es que podía ser usada en orden muy cerrado al no necesitar espacio para maniobrarla. En cualquier caso, si las estocadas eran certeras, el enemigo iba servido; se desmayaría por pérdida de sangre, o moriría de infección después.&lt;br /&gt; Varanto era un hondero gigantesco. Lanzaba los glandes de plomo más lejos que nadie y con precisión mortal. Indalecio nunca lo pudo tratar. Probablemente, el coloso no le perdonó jamás que le echara boñiga de elefante en el rancho durante el paso de las montañas.&lt;br /&gt;Después de varias batallas y escaramuzas se notaba en el ambiente que se aproximaba algo grande. Se encaminaban al sureste de Italia, donde según los exploradores se estaban reuniendo no menos de ocho legiones.  El aroma del Adriático llegaba hasta el campamento y las notas salobres del aire sólo podían anunciar una cosa: sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - ¿Has visto a los mercenarios griegos que hablan con tu “amigo”? – le dice Cámbil mientras remueve el caldero.&lt;br /&gt; - ¿Qué pasa? –se gira sin discreción un Indalecio de mirada risueña, pero debida a los nervios.&lt;br /&gt; - ¡Chist!. Ten cuidado que nos están mirando. – le recrimina su amigo - . Varanto te tiene enfilado y estos griegos hacen cualquier cosa por dinero.&lt;br /&gt; - Cámbil, eres muy aprensivo... – la ultima palabra es precedida de un gallo que la haría chistosa en otras circunstancias. &lt;br /&gt; En ese momento, compañeros de la compañía hondera de Varanto pasan junto a éste y los “hijos de Alejandro”. Le sueltan no sé qué frase en su dialecto y rompen en estruendosas carcajadas.&lt;br /&gt; - ¿Qué le habrán dicho? – le pregunta Indalecio a “el encías”, un turdetano de mil años que comparte cena con ellos.&lt;br /&gt; - Creo que le han llamado come mierda – responde encogiéndose de hombros y recostándose de nuevo a la espera de que la pitanza esté lista. Sus cejas blancas muestran el símbolo de la indiferencia segundos antes de ponerse a roncar.&lt;br /&gt; Cámbil extiende su labio inferior como diciendo: “ya te dije que Varanto no lo olvidaría”. &lt;br /&gt; Indalecio empieza a sentirse preocupado. El jefe de los griegos, al que llaman Licaón, le mira con algo parecido al desprecio y la codicia. Le señala con el dedo y se lo pasa sádicamente por el cuello. Es la noche anterior a la batalla y el joven sabe que no va a pegar ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los árboles frutales son negros y producen miembros cercenados de mil víctimas. Corre por la vega con toda su alma, pero cada vez le cuesta más avanzar. Se ve a sí mismo a cuatro patas arrastrándose como si nadara. Sus perseguidores, a los que no logra vislumbrar, pero consciente de que Mandonio va con ellos, le están pisando los talones. Al llegar junto a un río, tan oscuro como la noche, le envuelve el pánico y la desesperación. Lidia está en la otra orilla, pero el es incapaz de cruzar.&lt;br /&gt; - ¡Despierta de una vez! – grita un mostrenco al que reconoce como al lugarteniente de Maharbal.&lt;br /&gt; Contra todo pronóstico, Indalecio se había dormido. Por un momento tiene miedo de haberse quedado frito en mitad de una guardia, pero recuerda que no se le había asignado ninguna.&lt;br /&gt; - ¿Ocurre algo? – dice mirando a Cámbil, en la esperanza de que su expresión le de alguna pista. La cara de su compañero de fatigas es tan desconcertada como la suya.&lt;br /&gt; - Tenéis que venir a la tienda de Aníbal. Ha habido problemas.&lt;br /&gt; El oficial cartaginés no responde a ninguna de sus pesquisas. Cuando llegan al Estado Mayor sólo hay caras serias.  De la tienda sale un oficial sangrando por la nariz. Indalecio y Cámbil prefieren no preguntar.&lt;br /&gt; El gran general está de espaldas a ellos mirando un mapa trazado sobre una maloliente piel de carnero. Sin volverse, les dirige la palabra.&lt;br /&gt; - Vosotros sois los ilegertes cultos, ¿Verdad? – les pregunta en griego.&lt;br /&gt; - Bu-bueno, Indalecio ha viajado más que yo – responde Cámbil.&lt;br /&gt; Aníbal se gira, su mirada es hosca y no ha tenido tiempo de cubrirse la cuenca vacía de su ojo.&lt;br /&gt; “No le mires el ojo, - se dice Indalecio”. Es inútil, allí va directa su mirada.&lt;br /&gt; Aníbal sonríe, e inmediatamente desciende en varios puntos la tensión acumulada por sus lugartenientes, que respiran al ver que el gran general recobra , si no el buen humor, al menos una expresión reconocible.&lt;br /&gt; - Me han dicho que has estado varias veces en Masilia, que tu familia es comerciante.&lt;br /&gt; - Sí, ahora no... - . Indalecio se siente estúpido, se supone que Aníbal no está interesado por la historia de su vida. Respira hondo y prosigue.&lt;br /&gt; - He ido bastantes veces. Algunos años me ha acompañado mi amigo Cámbil.&lt;br /&gt; - Indalecio habla más idiomas que yo – se apresura a decir su colega. El pobre Cámbil se imagina medio millón de misiones secretas tras las líneas enemigas y no quiere ser seleccionado.&lt;br /&gt; - ¿Estáis informados de la situación?&lt;br /&gt; - Sólo quedamos Cámbil y yo de nuestra aldea. El resto de nuestra compañía ilegerte no nos conoce mucho y evidentemente han elegido a otros de jefes. Estamos aquí para combatir donde nos digan.&lt;br /&gt; El amigo de Indalecio asiente, con tal vez demasiado nerviosismo, para reafirmar lo dicho: “No somos nadie, de verdad, nosotros no somos nadie”.&lt;br /&gt; El hijo de Amilcar Barca se frota su irritado ojo muerto y se mesa la barba. Los jóvenes piensan que la entrevista ha concluido.&lt;br /&gt; - ¿Sabéis quien salía de aquí cuando habéis llegado?.&lt;br /&gt; Los dos se encogen de hombros.&lt;br /&gt; - Ese inútil era el oficial encargado de dirigir el centro de nuestro ejército. Se las daba de sabiondillo pero hoy hemos descubierto que no conoce una palabra de celta. Dice que los galos de por aquí hablan raro. ¿Vosotros entendéis a los celtas que hemos reclutado?.&lt;br /&gt; Incapaz de tener lucidez para mentir, Indalecio asiente. Desde Masilia ( actual Marsella) ha tenido muchos tratos con los celtas del Norte de Italia.&lt;br /&gt; - Os pondré al tanto. Nuestros espías en el campamento de los romanos nos han traído dos noticias. La una es mala, pero la otra no tanto. – les escruta con el ojo sano, como sopesando las dudas de otorgarles alguna responsabilidad a esos dos.&lt;br /&gt; - Por un lado, las fuerzas acantonadas junto al rió Aufidus que se dirigen a Cannae, se acercan a las ochenta mil. – Suelta Aníbal. Cámbil muestra una enorme sonrisa producto de un espasmo en el nervio trigémino. – Por otra parte, en las deliberaciones de quien tomará el mando ha sido elegido el Cónsul Terencio Varrón. Si no me fallan mis informadores es un bocazas presuntuoso. Ni siquiera se han dignado a trazar un plan. El Cónsul confía en su aplastante superioridad de tres a uno para machacarnos. Más peligroso es el segundo al mando, el Cónsul Paulo Emilio.  En fin, esos detalles no os interesan... Sabéis que nuestras fuerzas son escasas, por lo que tengo que intercalar iberos y celtas en la infantería ligera. Vosotros seréis los encargados de comandar el centro del ejército. No tengo duda de que lo haréis bien. He dicho.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; El Hércules que les llevó a la presencia de Aníbal tiene que dedicarles lo que queda de noche a familiarizarles con las señales de los abanderados y  demás  órdenes y maniobras que tendrán que transmitir al ejército ibero-celta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En el campamento romano, el Cónsul Cayo Terencio Varrón se pavonea ante los legados y oficiales.&lt;br /&gt; - ¡Como el puño de Júpiter!. Avanzaremos como un solo hombre y machacaremos al ejército de Aníbal. Sólo tienen veinticinco mil hombres. ¡Ja!, casi me dan ganas de mandar a casa a la mitad de mis ochenta mil legionarios, me siento culpable. – Varrón camina por la sala con el brazo extendido y agitando el “puño penetrador”.&lt;br /&gt; Su colega Paulo Emilio no comparte el optimismo del demagogo.&lt;br /&gt; - ¿Porqué no aprovechamos mejor nuestra fuerza?. Podemos destinar a la mitad de nuestro ejercito para envolver al enemigo.&lt;br /&gt; - ¿Tienes miedo a un choque frontal, Paulo?. Entiendo que viendo a tu mujer – hace gestos que simulan unos enormes pechos, causando la hilaridad de los oficiales - , te asusten las confrontaciones...&lt;br /&gt; - Nuestra caballería es inferior...&lt;br /&gt; - Pero nuestra infantería les triplica, ¡niña asustadiza!.&lt;br /&gt; - “Sí, niña asustadiza, pero tu te quedas con cinco mil jinetes y a mí ala le dejas mil quinientos... – piensa Paulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Aníbal conoce el plan de batalla de los romanos. A Paulo Emilio le ha tocado comandar a la reducida caballería itálica en el ala derecha romana junto al río, sin escapatoria, mientras que Varrón llevará el grueso ecuestre en el otro extremo. La formación de la infantería será clásica. El típico rectángulo precedido por los vélites , seguido por los tres manípulos de triari, princeps y hastari. Varrón se propone golpear en el centro del ejército de Cartago y destruirlo. &lt;br /&gt; Toma la decisión de darle a su hermano Asdrúbal más jinetes que los que se reserva a sí mismo. Por los datos que tiene sobre los dos Cónsules, el más peligroso es Paulo. Quiere asegurarse a toda costa de que en ningún caso obtendrá el mando. Por ello, su hermano llevará en su ala de caballería seis mil hombres para aniquilar a los mil quinientos de Paulo. Aníbal confía en Maharbal para que con cuatro mil se las entienda con los cinco mil de Varrón. Al fin y al cabo, éste hará honor a su estupidez y es menos inquietante que pueda seguir dirigiendo la batalla.&lt;br /&gt; Aníbal es consciente de que la infantería ligera de iberos y celtas no podrá soportar mucho tiempo la embestida romana. Para ello les pondrá en formación convexa, como un semicírculo, con la esperanza de que cuando cedan estén en línea con la infantería pesada africana de los flancos. Por si acaso, dividirá a los mercenarios griegos en dos escuadras que refuercen los extremos del ejército, hay que evitar a toda costa ser flanqueados. Si todo va bien, podrán atacar los extremos de los romanos si la delgada línea púnica resiste y logran desbandar a la caballería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los ilegertes y resto de iberos miran con incredulidad los penachos de oficiales de Indalecio y Cámbil. A los celtas les da igual, van a matar romanos y eso es bueno. Los keltoi han encalado sus cabelleras y pintado sus cuerpos desnudos con dibujos rituales... Bueno, también alguna que otra obscenidad e imágenes jocosas como una loba con el rabo entre las piernas. &lt;br /&gt; Cámbil e Indalecio están tranquilos por que más miedo que a la batalla les inquietaban los griegos; se han enterado que han sido destinados a los flancos, lejos del centro. &lt;br /&gt;Las órdenes de los abanderados son interpretadas con precisión. Indica a los tambores que marquen marcha en el centro y media marcha en los extremos ibero-celtas hasta formar un semicírculo que apunta al fabuloso ejército romano que tienen en frente.&lt;br /&gt; Con mirada y voz marcial van avanzando. Indalecio ve que Cámbil ha puesto cara de espanto. Siguiendo su mirada que va de un lado a otro de todo el ejército, se da cuenta de que los mercenarios griegos situados en la vanguardia de los flancos de infantería pesada, se quieren acercar con disimulo hacia el centro.&lt;br /&gt; Por instinto, ordena media marcha. La línea semicircular se ha convertido en recta al pretender quedarse atrás de los hombres de Licaón, el jefe de los mercenarios.&lt;br /&gt; Los abanderados le hacen señas imperiosas de que avance más rápido, se está rezagando mucho y todavía no han chocado con los romanos. Los griegos se apresuran, cuando entablen batalla va a ser muy difícil acercarse a los ilegertes y su recompensa. Las señales gritan “Adelante imbécil”, pero Indalecio dice “alto”. &lt;br /&gt; Ahora la infantería tiene forma de semicírculo pero que en vez de apuntar a los romanos, se hunde hacia retaguardia. Los hombres de Varrón, exaltados, avanzan a la carrera hacia el centro cartaginés, creen que les tienen miedo a ellos. Han pasado por encima de sus vélites; sin dejarles actuar, tienen prisa por machacar al enemigo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En la batalla, Indalecio y Cámbil se encuentran más tranquilos. El choque es brutal pero iberos y celtas no son mancos. No obstante, los mercenarios no se dan por vencidos. Los romanos han entrado dentro de la media luna que forman los cartagineses con la esperanza de partirla en dos. Los griegos arengan a la infantería pesada para que presionen con más fuerza al ver que se escapan sus presas. Golpeando en los flancos de las tropas romanas que se han introducido en la concavidad, van haciendo que los hijos de Rómulo tengan cada vez menos espacio para maniobrar. Indalecio no se fía y hace retroceder todavía más al centro. &lt;br /&gt; Los princeps se sienten pletóricos, creen que de un momento a otra van a huir.  Sin pretenderlo se han colocado en el interior de una delgada letra V invertida, cuyo vértice son Cámbil e Indalecio y sus extremos la infantería africana en la que también están los mercenarios de Licaón. La presión de la infantería pesada  en los flancos hace que no puedan usar las espadas con comodidad. por el contrario, las tropas iberas, que no están dispuestas a retroceder más , lanzan estocadas con sus manejables y cortas falcatas picando sin piedad a unos romanos que empiezan a mosquearse por su situación.&lt;br /&gt; Aunque la superioridad numérica romana es aplastante, la mayor parte de las tropas están inutilizadas en el centro, y las que están en contacto con los iberos no son eficaces con sus espadones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Asdrúbal ha aniquilado a la caballería de Paulo Emilio. El pobre Cónsul yace degollado junto al río. En el otro extremo, la caballería que dirigen Maharbal y el propio Aníbal lo ha tenido más difícil al enfrentarse a una fuerza mayor. En cualquier caso, el Cónsul Terencio Varrón sufre un ataque de pánico y huye, haciendo cundir el pánico entre sus caballeros. Cuando Aníbal se vuelve hacia donde supone que tiene que estar el choque de infantería, no puede salir de su asombro. &lt;br /&gt; Aníbal esperaba que las tropas celto-iberas hubieran retrocedido un poco. El ejército envuelve casi por completo a los romanos y lejos de desvanecerse permanecen firmes. Ve como su hermano Asdrúbal y sus jinetes han desmontado y arremeten pie a tierra contra la retaguardia de los romanos. Aníbal se les suma, el círculo está cerrado, las tropas de Varrón están completamente rodeadas. Los hastari, la defensa trasera de los romanos, está compuesta en su mayoría por los menos preparados y ancianos. Son aniquilados sin piedad. &lt;br /&gt; La tenaza inutiliza por completo al enemigo, a partir de ese momento todo se centra en una concienzuda y sistemática destrucción del mismo. Es como tener a las víctimas atadas alrededor de un poste y poder trocearlas a placer.&lt;br /&gt; El cinturón que estrangula a los infelices parece tener vida propia. Cuando los griegos van pivotando por un lado hacia Indalecio y Cámbil, éste se mueve hacia el otro. Menos mal que los dos cuerpos mercenarios no están en línea visual y no se coordinan.&lt;br /&gt; El movimiento les ha llevado ha introducir una parte de la matanza en el rió. Trepan sobre los cadáveres para acceder al centro de los enemigos que esperan con resignación la muerte. Es como pelar a una cebolla picando sistemáticamente cada una de sus capas. La cantidad de sangre y vísceras hace que Indalecio se resbale. Levanta la vista y ve que Cámbil tiene el rostro reventado, Varanto le ha lanzado un glande de plomo con fuerza mortal. Quiere correr a vengarse de su amigo pero vuelve a perder el equilibrio y cae en el rió Aufidus que está completamente rojo por la sangre romana. &lt;br /&gt; La corriente le arrastra cerca de la desembocadura. Allí queda sin sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En un lecho de flores Lidia le acaricia el pelo. Su rostro ocupa todo el campo de visión.  La amada sonríe, pero algo ha cambiado: a la bella jovencita le falta un ojo.&lt;br /&gt; - ¡Despierta ilegerte! –&lt;br /&gt; Desde lo alto, Aníbal, el victorioso líder de Cartago le observa con diversión. Ya recuperado del susto, el general le lleva a un lugar apartado entre la espesura. Indalecio cree que le va a ejecutar personalmente.&lt;br /&gt; - Mis oficiales me han dicho que no obedecías las órdenes, que tenías miedo y te ibas rezagando.&lt;br /&gt; - Puedo jurar que no tenía miedo a los romanos – contesta más muerto que vivo.&lt;br /&gt; - Sí, eso es evidente, si fuera así no habríais resistido. ¿Qué es lo que ocurrió?.&lt;br /&gt; Indalecio no tiene nada que perder, así que decide contarle el complot de Varanto para vengarse por la broma de la boñiga de elefante.&lt;br /&gt; Aníbal sonríe. Se rasca la barba y rompe a reír. Al poco se para en seco y se dirige a Indalecio.&lt;br /&gt; - Jamás en la historia un ejército tan inferior en número ha inflingido una derrota tan total al enemigo. Me conformaba con que aguantara mi infantería en una línea más o menos recta y , una vez vencida la caballería romana, ayudar por los flancos con la esperanza de tener una victoria parcial, o una derrota más o menos honrosa.&lt;br /&gt; -  Pues nos ha ido un poco mejor – aventura Indalecio.&lt;br /&gt; - En efecto. Los escasos supervivientes romanos están convencidos de que todo estaba planeado. – Aníbal se mira distraído las heridas de sus brazos creando un silencio incómodo.&lt;br /&gt; Pone cara de querer contar algo complicado y lo suelta.&lt;br /&gt; - A los abanderados que transmitían las órdenes habrá que ... suprimirlos. No te preocupes, los griegos y Varanto también tendrán que eliminarse...&lt;br /&gt;El aterrorizado Indalecio no tiene dudas de que sus horas están contadas.&lt;br /&gt; Repentinamente, el tono conciliador de Aníbal se vuelve serio.&lt;br /&gt; - ¡Escúchame!, yo ¡jamás!, ¡jamás! me atribuiría una gloria que no me pertenece. Lamentablemente además de por mi orgullo tengo que velar por el futuro de Cartago. Nadie que haya sido testigo de los motivos de la maniobra puede sobrevivir. El golpe de efecto es mortal para Roma y ahora me temerán más que a los infiernos. La única razón por la que te respetaré la vida se debe a que me pasaría el resto de la mía dudando si lo hice o no por despecho. Cogerás todo el oro que puedas cargar y volverás a tu tierra.&lt;br /&gt; El viento agita los ropajes de ambos. Indalecio no se lo acaba de creer. Antes de partir, Aníbal tiene una última entrevista con él.&lt;br /&gt; - Ilegerte, aunque cuentes tu historia nadie va a creerte, pero ten segura una cosa, si alguna vez llega a mis oídos el más leve rumor de algo que nadie conoce, te encontrarán mis emisarios y aniquilarán a todos los tuyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cartago es ya un montón de ruinas y sus campos aledaños fueron cubiertos de sal para que nada volviera a crecer. Hace muchas décadas que Aníbal se suicidó y Roma va extendiendo de forma lenta pero inexorable lo que será el embrión de su imperio. Las legiones han adoptado una variante de la falcata romana como parte de su armamento, el conocido gladius hispaniensis. Algo aprendieron en Cannae de aquella máquina de picar carne.&lt;br /&gt;En Masilia, una Octogenaria ilegerte que vive en una rica mansión, lejos de su tierra allende de los Pirineos, mezcla de refinado estilo griego y romano, les cuenta historias a sus biznietos sobre su fallecido esposo Indalecio; hace tantos años ya.&lt;br /&gt; - ¡Anda ya bisa! – &lt;br /&gt; Lucio es el mayor de sus biznietos. Se siente más romano que hispano-griego de Masilia. Ha ido en varias ocasiones a Roma y piensa trasladarse allí cuando crezca. Para él se trata de una ciudad invencible. Sólo los más pequeños abren la boca de admiración ante los cuentos de la bisabuela Lidia. “Sic transit gloria mundi”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13223099-116285308435763333?l=rinconaltramuzbis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/116285308435763333/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13223099&amp;postID=116285308435763333' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/116285308435763333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/116285308435763333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/2006/11/el-rio-sepiente.html' title='EL RIO SEPIENTE'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099.post-114591860248931732</id><published>2006-04-24T15:36:00.000-07:00</published><updated>2006-05-03T14:19:34.366-07:00</updated><title type='text'>SOLTAD A BARRABAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/85193630@N00/134454038/" title="Photo Sharing"&gt;&lt;img src="http://static.flickr.com/46/134454038_3ee2d22ca7_o.jpg" alt="agustina" height="309" width="510" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el Tajo y el Pisuerga,&lt;br /&gt;han corrido los franceses,&lt;br /&gt;pero en el Ebro han servido&lt;br /&gt;de comida para peces...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“ran, ran, ran, ran” (bandurria). Jota del río&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;En la campiña Zaragozana. Verano de 1808.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  El antiguo sargento de la Guardia de Corps se seca el sudor.&lt;br /&gt;Su coraza resplandece. Está fuera de lugar, parece de otra época, nadie va a la guerra con uniforme de gala. El pulido del casco hace que el sol del verano emita destellos que divierten la atención del fétido olor a muerte que llega a la campiña.&lt;br /&gt;  - ¿Porqué habríais de luchar? –&lt;br /&gt;  El viejo soldado mira a los campesinos y se dice a sí mismo:&lt;br /&gt;  “- ¿Y qué coño le cuento yo a estos? – “&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Finales de 1807, en la alcoba real.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagínense a una vieja madame de prostíbulo urbano con retención de líquidos. Imagínense a una gallina estreñida con aires de dueña de corral. Imagínense, tal como la pintó Goya, a una reina de rollizos brazos, fofa estructura corporal, papada, y aún así, con la cara escurrida sin ser flaca. Vean una nariz bulbosa flanqueada por ojos hundidos y calculadores. Vean unos labios finos en perpetuo rictus que de sonreír darían miedo. Maria Luisa de Parma, reina de las Españas, esposa de Carlos IV: ¡Presente!.&lt;br /&gt;Repantingada en la cama agita las varices de sus gelatinosos muslos. Un fino viso deja entrever un entrecano pubis mientras se abanica despreocupadamente y sueña en voz alta.&lt;br /&gt;- Va a haber pastel para todos. ¡Bendito el día en que nos aliamos con Francia!. ¿Te has fijado en como se merienda Europa?. ¡Nos pagarán esos puritanos diez Trafalgares juntos!. – Lo que parece una mueca de asco, pretende ser un travieso gesto de complicidad. Interrumpe su ensueño y le dice:&lt;br /&gt; - No te estés ahí como un imbécil, ¡dame un masaje en los pies!. – Cierra los ojos y continúa proclamando sus fantasías.&lt;br /&gt;- La cosa no quedará en el reparto de Portugal y sus colonias, no señor. A la sombra de Napoleón le daremos dentelladas a las posesiones Británicas, Holandesas... El Imperio Otomano no será un problema, ya caerá a su debido tiempo, Bonaparte sabe que le conviene nuestra alianza. Sí, es producto de la Revolución – comenta encogiéndose de hombros - , pero ha retomado el rumbo, ha abandonado el aire rudo y sin clase de antaño para darle a Francia un tono imperial y señorial. El mundo, querido, conquistaremos el mundo. ¿Qué te pasa Manolito que no dices nada?. ¡Bah!, deja mis pies, si no estás a lo que estás mejor no hagas nada.&lt;br /&gt;Manuel de Godoy se halla en la medianía de su vida. Bajo su mirada soñadora de niño que nunca ha roto un plato se esconde un hervidero de ambiciones y dudas. Tras la desventajosa Paz de Basilea, más de dos lustros atrás, fue nombrado Príncipe de la Paz. Hoy parece que aquello está dando sus frutos, pero algo le dice que no es oro todo lo que reluce y que jugar en el casino con un Corso manejando la banca...&lt;br /&gt;La chimenea crepita fulgurante, así como los dos braseros que han llevado a la estancia a rivalizar con una sauna. Godoy sabe que es cosa de la arpía, para que le moleste la ropa. Si Felipe II viera el derroche de calorías dispuesto, los expulsaría en paños menores, y a pesar del invierno, los obligaría a hacer en penitencia la ruta Pinto-Valdemoro. ¡Que forma de profanar el espíritu del Escorial!.&lt;br /&gt;  - Hay que andarse con cuidado – dice con demasiada seriedad el de la Paz -.&lt;br /&gt;  - ¡Ja! – Maria Luisa se sorbe los mocos con fuerza – Eres un timorato. ¿De qué tienes miedo?.&lt;br /&gt;- El embajador Izquierdo tiene sus reservas. Napoleón no mueve ficha si no es para su provecho, y permitirle que sus tropas atraviesen España para ocupar Portugal es peligroso.&lt;br /&gt;- ¡Claro! – la reina mira al Valido como si fuera idiota - ¿Y cómo vamos a llevar una operación conjunta si no es de ese modo?. ¡Por favor!, te creía con más miras. ¡Pero si hasta vas a tener un reino propio en una parte de Portugal!. ¿Tan mal suena Rey de los Algarbes?. Perdona que te lo diga, cariño, pero tu madre hubiera firmado con tal de que llegaras a Coronel.&lt;br /&gt;Godoy no trasluce sus emociones. En un momento de debilidad ve a los Borbones españoles siguiendo la estela de su rama francesa. Manuel de Godoy, Protector de España. Su Alteza el Príncipe de Paz... Emperador. Su lado práctico le da una bofetada. No es un militar brillante, tan sólo un ex-Guardia de Corps de cartón. España, ni es revolucionaria, ni le encumbraría jamás al puesto del maldito Corso; los españoles le odian, y además a muerte. No, nunca será el homólogo del Emperador francés, sus cartas las tiene que jugar con la monarquía. Siente escalofríos al ponerse en el lugar de Napoleón. No se imagina por que estaría el francés interesado en apoyar a una Casa Real, que a la postre, es hermana de los Borbones decapitados en Francia. Hay gato encerrado y las cosas no pueden ser tan bonitas como para ser verdad.&lt;br /&gt;La puerta se abre sin brusquedad. Es una educada apertura que da tiempo a los presentes para recomponer el decoro. No hacen ni el más mínimo movimiento en ese sentido, saben que quien entra es la lechuza. Su nariz de patata llena de arañas vasculares advierte al mundo que no hay vino que no corra peligro en su presencia. La redondez de facciones no oculta la majestad del Rey Ciervo. Estamos ante el punto de inflexión que caracterizará la mirada Borbónica por excelencia. Es a la Perspicacia lo que la vaca a la Gracia. Es un orondo “tentetieso” , al que si lo golpeas en el cogote, le harás dar con la nariz y la nuca contra el suelo en movimiento perpetuo. En la mano derecha tiene el trofeo que ha obtenido en su jornada de caza. Se lo enseña a la Reina, pero ésta lo ignora. Acto seguido se lo muestra al Valido, que más prudente, hace un fingido gesto de aprobación. Ante este reconocimiento, Carlos IV esboza una sonrisa simplona de satisfacción. Como todos los días desde hace muchos años, el monarca se dirige hacia sus habitaciones para dormir. Mañana hará exactamente lo mismo: desayunar, cazar, comer, cazar, cenar, cagar y dormir.&lt;br /&gt;  - El Rey ha cazado un conejo – dice Godoy enarcando las cejas.&lt;br /&gt; - ¿Un conejo?, no te has fijado bien, será una liebre. ¡El Rey cazar un conejo! – Maria Luisa se parte de la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;En la campiña Zaragozana. Verano de 1808.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Saldaña sabe que tiene poco tiempo para convencer a los campesinos de que no huyan. El no tener noticias de Palafox ha inquietado a algunos lugareños, y si empiezan a marcharse, la cosa se va a poner cruda en Zaragoza. El pánico es una de las enfermedades más contagiosas. El Tío Jorge le acompaña para ayudarle en su empresa.&lt;br /&gt;Subido a uno de los innumerables tocones del olivar ( la mayoría de los árboles habían sido talados para hacer barricadas ), el ex-sargento comienza su discurso:&lt;br /&gt;- ¡Campesinos!, no hace ni medio año que os sentíais tranquilos en vuestras tierras. Tengo que reconocerlo, yo no. ¿Porqué no abandoné mi cargo en la Guardia de Corps hasta hace pocos meses?. Tal vez por inercia. Quiero que sepáis que hemos sido víctimas de una traición.&lt;br /&gt; Los agricultores están ceñudos, no sueltan sus atillos ni sus bártulos, parecen decididos a tomar el camino de los Pirineos.&lt;br /&gt;- Por la ambición desmedida de Godoy y nuestros monarcas, nos embarcamos en una infame conjura contra nuestros vecinos de Portugal. Caímos en la trampa, las tropas que Napoleón envió a través de nuestra patria habían venido para quedarse. Estaba claro desde el principio, pero la cobardía y la ambición, sobre todo de una reina obscena, cegaron a nuestros reyes. – Carlos Saldaña mira a su público, pero no ve en ellos la más mínima acogida.&lt;br /&gt;- Algunos sabréis que tras el llamado motín de Aranjuez, Carlos IV abdicó en favor de su hijo – nadie de los congregados pone cara de estar al tanto. – El rey cobarde cedió por temor a su integridad física – continúa - , no sería la última vez. Napoleón aprovechó esta doblez y le llamó a Bayona para devolverle el poder. Se las apañó para que conforme el General Murat se aproximaba a Madrid para enseñorearse de la Villa, Fernando VII fuera también a Bayona. Los antiguos dueños de España salían de su país, los nuevos penetraban en ella.&lt;br /&gt;El Tío Jorge le mira y le hace señas de que la está cagando. Carlos Saldaña y su republicanismo sobrevenido hacen caso omiso.&lt;br /&gt;  Se mesa sus blanca y enormes patillas y prosigue con su diatriba política:&lt;br /&gt;- Bonaparte convence a ese alfeñique sin voluntad de Fernando para que le devuelva el cetro a su padre. ¿Podéis creer lo que hizo el miserable de Carlos IV?, le dio directamente y tal y como suena, el Reino a Napoleón para que dispusiera de España a su antojo. Su hermano José es ahora, o pretende ser, el monarca de las Españas. Ni posesiones en Portugal, ni sus colonias, ¡nada!. El Príncipe de la Paz se pavoneaba hace menos de un año de que con la Paz de Basilea y el posterior acuerdo de Fonteneblau nos traería la Paz y el engrandecimiento de España. Nos ha traído la guerra y la ruina. De nosotros depende que en el futuro nos la vuelvan a clavar. Si no luchamos hoy en Zaragoza, las tropas Bonapartistas llegarán finalmente a los Pirineos. ¿Y a dónde vais a ir para libraros de los franceses?, ¿A Francia?.&lt;br /&gt;Cuando la gente empieza a tomar el camino de la huida, el Tío Jorge, hombre iletrado pero de vivo seso y mejor psicología decide intervenir.&lt;br /&gt;- ¡Eh vusotros!. Vamos a ver. Toda España está en llamas. Los de Asturias han sido los primeros, tras los sucesos de Mayo en Madrid, en plantar cara a los franceses. En Andalucía lo mismo y en el Somontano los catalanes les han hecho correr. ¿Semos menos que ellos?. Van a venir en nuestra ayuda voluntarios de Lérida, ¿queremos que digan que los de Zaragoza semos unos cagaos?. ¿Quién tiene más güevos, los payeses o los baturros?.&lt;br /&gt;Los maños están enfurecidos. ¿Se atreverán los vecinos a decir que los de la Virgen del Pilar son unos mierdas?. La gente empieza a recuperar su autoestima y explota en un grito de ¡ mueran los franceses!. Ya se han olvidado de la amenaza del General Verdier que les conminaba a capitular o ser pasados a cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;En Bayona, finales de Abril/primeros de Mayo de 1808&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comedor está presidido por el Emperador. Napoleón ha dispuesto que su asiento esté más elevado que el resto. Ya de por sí no es muy alto, pero no sabe hasta que punto ha podido ser un error el apaño. Al no llegarle los pies al suelo el peso de sus posaderas cae sobre la silla y sus almorranas le hacen poner una enorme mueca de desagrado.&lt;br /&gt;- Mi querido y “hermano” Fernando, os he reunido con la familia para que selléis de una vez vuestras diferencias. Francia es la mejor aliada de España. Tu padre me ha contado como le forzasteis a abdicar. Lo mejor es que le devuelvas el poder y todo vuelva a la normalidad.&lt;br /&gt;Fernando es tan cobarde como su padre. Napoleón se ha encargado de que sepa que su intención es quitar a los Borbones del trono de España. Están ante una charada que sólo va a ser una mera puesta en escena.&lt;br /&gt;  - ¡Deberías ser decapitado! – le suelta de pronto su iracunda madre. - ¡Maldigo a mis entrañas mal hijo!.&lt;br /&gt;La razón principal de la ira de Maria Luisa fue el trato que Fernando le dio a Godoy. El emperador lo ha puesto a salvo y todo lo demás le importa un bledo.&lt;br /&gt; Fernando se levanta e intenta, a pesar de su carácter pusilánime,  un último intento de evitar el desastre.&lt;br /&gt;  - Papá, estoy decidido a devolverte el trono si regresas a Madrid para que las cosas vuelvan a su cauce.&lt;br /&gt;Carlos IV no sabe que decir, todas las decisiones las toma , o bien Godoy, o bien su mujer. Como quien tiene las armas y quien es heredero de una revolución que decapitó a sus primos franceses es Bonaparte; le pide permiso al Corso con un gesto estúpido de barbilla.&lt;br /&gt; Napoleón aprovecha para ponerse en pie y librarse del dolor de sus posaderas. Sonriendo de forma beatífica asiente.&lt;br /&gt;Entran en la sala veinte soldados armados. El capitán lleva dos pliegos. El primero es la renuncia de Fernando VII en favor de su padre, el segundo contiene la entrega de la corona a Napoleón por parte de Carlos IV. El capitán se equivoca de pliego y le entrega la hijo el documento que después acabará firmando su padre. A Fernando le tiemblan las piernas ante la soldadesca. Con una voz que no le llega al cuello dice:&lt;br /&gt;  - Señor capitán, perdone que le importune, pero este documento es para mi papa. Yo firmaré el otro primero.&lt;br /&gt;Napoleón no aguanta más y explota en carcajadas junto con la tropa. La charada se ha salido de madre pero da lo mismo, esos mierdas la representarán hasta el fin con tal de conservar sus reales cabezas junto a sus infames cuerpos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-weight: bold;"&gt; En la campiña Zaragozana. Verano de 1808.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sargento Carlos Saldaña tiene ante sí una nueva compañía formada con los baturros que el Tío Jorge ha convencido para quedarse. Le jode sobre todo que su discurso no haya tenido éxito y que hayan sido los sentimientos más bajos de competitividad regional lo que les haya infundido valor. No renuncia a imbuirles ardor republicano. De cualquier modo, no todo son desgracias, después de décadas de sargento chusquero se ve ascendido a capitán de una compañía. Baturra, eso sí, pero no deja de ser una compañía y con un poco de suerte puede ser engrosada a nivel de batallón. Aún acabara de comandante, o ¿quién sabe?, de coronel de un regimiento.&lt;br /&gt;El ahora capitán tiene formada a su tropa. Tres sargentos y un teniente valón instruirán en los rudimentos básicos de la milicia a sus hombres.&lt;br /&gt;- ¡Soldados!, la situación parece desesperada. El monte de Torrero, donde teníamos nuestros principales depósitos de pólvora , ha sido tomado por los franceses. No pasa nada, de todos modos, los molinos de pólvora que estaban en Villafeliche también los ha capturado el enemigo, el Barón de Versage no llegó a tiempo desde Calatayud para impedirlo. La fabricaremos con el salitre que podamos extraer de la arena de las calles, el carbón de las cañas del rió y el azufre de las boticas. ¡Bajaré al infierno si es preciso!.&lt;br /&gt;El teniente valón mueve negativamente la cabeza, pensando con razón, que cada vez que este gilipollas abre la boca, lo que consigue es que cunda el pánico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;En Zaragoza 3 de Agosto-13 de Agosto, en los parapetos de la antigua muralla romana frente al hospital Nuestra Señora de Gracia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Madrugada, una mortífera cortina de artillería se derrama por todas las puertas de la ciudad. Muchos piensan que el ataque tendrá lugar por la puerta del Portillo y la Aljafería. Realmente el general Verdier está escarmentado y ha decidido irrumpir por la puerta del Carmen, para una vez tomado el Coso, adueñarse de Zaragoza.&lt;br /&gt;Puestas en desbandada las defensas del Carmen, los franceses avanzan hasta el hospital de donde se dan a la fuga los heridos con capacidad para moverse. Desde su posición, el Capitán Saldaña observa como los locos de la primera planta son los únicos en resistirse. Eso sí, a su modo, saltando por la ventana y con suerte cayendo sobre un francés. Para  frenar el asalto intentará cruzar la calle para defender el hospital. Esta vez aplica la psicología del Tío Jorge; sus hombres están demasiado asustados.&lt;br /&gt;- Soldados, que no se diga que nuestra compañía es menos valerosa que cuando la mozuela de Agustina Zaragoza retomó la posición de artillería de la puerta del Carmen.&lt;br /&gt;La sección del teniente valón es la primera en abrirse paso hasta el hospital. El capitán va en la segunda sección y a mitad de camino ve como un regimiento francés completo, de cerca de dosmil hombres, baja desde la puerta del Carmen a la carrera y con la bayoneta calada hacia ellos. Tendrán que replegarse al Coso para resistir.&lt;br /&gt; - ¡Teniente!, ordene retirada, nos refugiaremos en las calles del Coso. Si nos quedamos aquí  nos destrozarán por detrás.&lt;br /&gt;El teniente pasa la orden a su sección. Los baturros están heridos en su amor propio. Se ven con capacidad para acabar con la resistencia de los pocos franceses que de momento se acantonan en el hospital. Se niegan a obedecer. Con las tres secciones restantes, camino de las calles adyacentes al rió, oye la fusilería del regimiento francés destrozando a su sección. Ni uno de los sesenta baturros sobrevive a los dosmil fusiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pocos días, lo que parecía un desastre para Zaragoza se vuelve contra los franceses. Consiguieron llegar hasta el Coso, pero una vez allí, se encontraron con tal suerte de barricadas y fuego cruzado desde los edificios, que sus bajas eran mayores que en sus peores ataques en las afueras de la ciudad. Palafox, por fin, había llegado con los esperados refuerzos y los franceses estaban al límite de su resistencia. El día trece, junto con la llegada de una división más desde Valencia, el General Verdier, herido y ultrajado, da la orden de retirada.&lt;br /&gt;El griterío en Zaragoza es de absoluto Júbilo: ¡Viva Palafox!, - “ aunque se las ha apañado para estar fuera cada vez que esto se ponía negro, pase – piensa el finalmente comandante de un batallón, Carlos Saldaña “ - , ¡Viva Fernando VII! – “ ¡Pero si es él y su puta familia quien nos ha vendido! – está a punto de vocear “. Después de reflexionar decide gritar para desahogarse y aunque nadie le entienda:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  - ¡Eso, y después soltad a Barrabás!.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13223099-114591860248931732?l=rinconaltramuzbis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/114591860248931732/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13223099&amp;postID=114591860248931732' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/114591860248931732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/114591860248931732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/2006/04/soltad-barrabas.html' title='SOLTAD A BARRABAS'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099.post-113858957936484659</id><published>2006-01-29T18:30:00.000-08:00</published><updated>2006-02-07T15:21:54.846-08:00</updated><title type='text'>LEYENDAS DEL HOTEL RIVERSIDE DE PRAGA</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/85193630@N00/92885146/" title="Photo Sharing"&gt;&lt;img src="http://static.flickr.com/41/92885146_e05cc8ebeb_o.jpg" alt="124849" height="199" width="187" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;  En una colina de Moldavia. Tiempo presente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la colina pelada, la lluvia remueve las tumbas del pasado. Dimitru Serebian vuelve la mirada hacia el cuatro por cuatro, pero deja sus paranoias a parte; allí no hay nadie. El Dniester se intuye a lo lejos, no tanto por que sea visible tras la espesura, como por el olor de la saludable y nueva empresa química del cuñado del “camarada” Tarlev. Dimitru votó por el Bloque Democrático, pero el peso de la vieja guardia del Partido ( el antiguo PCUS ruso ) tiene todo atado y bien atado en una de las más pobres ex-repúblicas de la URSS. ¡Grandioso futuro el de Moldavia!, piensa mientras sigue cavando. No entiende como no se han reunificado con Rumanía tal y como fue reconocido tras la Primera Guerra Mundial. Después todo fueron atropellos y “hechos consumados”. En el fondo, como dice su abuelo, no debería darle vueltas a asuntos políticos que le pueden traer sólo desgracias y ninguna recompensa. Mientras sigue dándole a la pala en el lugar indicado por su “cliente”, piensa en lo que le ha ocurrido al desfigurado líder ucraniano por oponerse a los pro-rusos. El pobre, que se parecía a Alain Delon, hoy es primo de Freddy Kruger. Bueno, por lo menos ya no es obligatorio el endiablado alfabeto cirílico, los pro-rusos se conforman con mandar. Además, el pueblo rumano-moldavo ha perdido los cojones: no fueron capaces de organizar una guerra civil como Dios manda... ¡Bah!, unas escaramuzas de mierda y ya está.&lt;br /&gt;El Profesor Ludendorff le dijo: “ recoga usted todo lo que no sea tierra del lugar que le he indicado, es sencillo. “. Dimitru maldice a todos los científicos locos y caprichosos. Lleva varias horas dale que te pego con la pala y de momento sólo hay tierra con olor a podrido. Cuando está a punto de renunciar, y muy a su pesar, puesto que si no hay “botín” no hay dinero, encuentra lo que parece ser la parte superior de un baúl de viaje de vete a saber cuando. Efectivamente, es un baúl. Dimitru lo tendrá que cargar a pulso en la parte trasera del Lada. “La verdad es que salieron buenos estos coches” - piensa -. Las instrucciones del Profesor eran que buscara todo lo que pudiera haber en un radio de cinco metros. Le han debido tomar por una empresa de obras públicas. No obstante, sigue con su búsqueda no cosa no satisfaga al Ludendorff de los cojones y se quede sin cincuentamil euros. “¿Porqué pagaría nadie semejante fortuna por unos trastos viejos?.&lt;br /&gt;Está despuntando el alba y no han dejado de aparecer cosas, la mayoría inútiles e inservibles. Hay trozos de tela, huesos de animal, latas de conserva y madera podrida. Cuando cree que ya ha terminado se topa con lo que parece una lápida, después van apareciendo más junto con todo tipo de restos humanos. Dimitru se desespera y decide hacer esa llamada por el móvil a la que está autorizado sólo en caso de verdadera necesidad.&lt;br /&gt;   - Profesor Ludendorff , soy Dimitru., tenemos un problema.&lt;br /&gt;- ¿Qué ocurre?. Le dije que no me llamara, las autoridades de su país pinchan sistemáticamente todas las llamadas y mi misión es de vital importancia. No sabe hasta que punto.&lt;br /&gt;- Tranquilo, Profesor Paranoias. Son tan torpes que al intervenir todas no pueden fijarse en ninguna. Se lo dice un ex-guerrillero que nunca fue capturado.&lt;br /&gt;   - Bueno, ¿qué es lo que ocurre?.&lt;br /&gt;   ¡Pi-po-pi!: “El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura”.&lt;br /&gt;   - ¿Profesor?, perdone, pero en Moldavia las comunicaciones no son nuestro fuerte.&lt;br /&gt;   - ¡Nada hombre!. Usted siga llamando, tal vez consiga que alguien se fije y la jodamos.&lt;br /&gt;- Iré al grano - Dice Dimitru - Esto parecen los restos de un cementerio. Debe ser de cuando reformaron campo santo de Slobozia. A parte de un baúl sólo hay lápidas y huesos. Toda esta mierda no cabe en mi coche.&lt;br /&gt;- Tengo que asegurame de que está ahí lo que busco - murmura con voz trémula Ludendorff . ¡Vale!, nos la jugaremos, si están tras mi pista, están tras mi pista. Abra el baúl.&lt;br /&gt;   -  Hay ropas viejas,  un cuaderno de la Universidad de Kazan año 1888 y una petaca de plata con un águila en relieve.&lt;br /&gt;   - ¡Sabía que fue él!. Mire si aparece el nombre de Mihail Saratov por alguna parte.&lt;br /&gt;   - Si, en la primera página del cuaderno tiene puesto el nombre. ¿Quien era este tipo?. &lt;br /&gt;- No le pago por hacer preguntas. Cierre el baúl, asegurese de que la petaca va dentro y no la abra, tendremos que hacerle unas pruebas forenses delicadísimas. Nos vemos en el punto de encuentro.&lt;br /&gt;   - ¡La leche!, si no le llego a llamar cargo mi Lada con medio cementerio.&lt;br /&gt;- Dimitru, me tenía que asegurar que bajo ningún concepto perdiéramos ninguna pieza importante. ¡No se de una piña con el coche!. Ahora que lo tenemos no la cague y cobrará lo suyo. ¿Paniemayo?.&lt;br /&gt;   - ¡No me hable en la lengua del imperio, cabrón! - a la mierda el respeto, uno tiene dignidad -. Ya voy para allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Enero de 1887, Sala de estudio de la Escuela de Leyes de la Universidad de Kazan.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un joven delgado y fibroso de profundos ojos marrones se deleita en las luces del crepúsculo que paulatinamente van dando paso a la oscuridad como fuerza reveladora. Su mirada, un cruce entre lo que podrían ser unos ligeros rasgos asiáticos, o bien una ceñuda concentración, no repara en el el otro joven que tal vez con devoción, y quien sabe si algo más, se ha sentado a su lado.&lt;br /&gt;   - ¡Vladimir Ilyich Ulyanov, queda usted detenido en nombre del Zar!.&lt;br /&gt;- Ah, Mihail. Tienes que practicar más si quieres asustar a alguien. Además, no te has presentado correctamente. Me tendrías que haber tirado al suelo primero - el rostro de Vladirmir se torna sombrío - y después de golpearme con la culata del fusil, anunciar educadamente mi detención mientras me presionas con tu bota en el cuello.&lt;br /&gt;- Lo siento, no quería recordarte lo de tu hermano. Quería hablar contigo. - El, por lo común, risueño Mihail, tiene ahora una expresión más madura.&lt;br /&gt;   - Estás muy serio Mihail, ¿de qué quieres hablar?. -le dice Vladimir.&lt;br /&gt;- Te van a acabar echando Vladimir. No sigues el camino correcto y de ese modo nunca triunfará la Revolución. Si me escucharas...&lt;br /&gt;- ¡Por favor, Mihail!, no empieces otra vez. Yo soy ateo, no entiendo tu mística. Hay que hacer lo que hay que hacer, te lo he dicho mil de veces. El triunfo de la revolución está cerca, lo sé.&lt;br /&gt;- El problema es que no escuchas, Vladimir. No tienes que creer en nada, simplemente saber que funciona. Mi madre era sirvienta en una familia de rancio abolengo de Königsberg. Allí...&lt;br /&gt;- Sí - le interrumpe Vladimir -, ya me lo has contado, siempre la misma cantinela y no: no voy a ir a Prusia, colarme por la chimenea como un vulgar ladrón y hacer caso de tus estupideces. Me caes bien - dice con una sincera ternura -, pero de verdad, con tu pose religiosa nunca serás un buen revolucionario.&lt;br /&gt;- Tu eres la mejor persona que he conocido, Vladimir. Eres el más indicado para cambiar el mundo a unos niveles de tal esplendor que ni el Mesías podría lograr. Pero te falta Fe y sin ella no triunfaras jamás. Algún día estarás solo y desesperado. No te preocupes Vladimir, yo estaré allí cuando creas que es demasiado tarde. Entonces creerás.&lt;br /&gt;- Vale, vale, Mihail. Mira, te aprecio, de veras que te aprecio. No en el sentido que lo haces tú - al decir esto, Mihail se siente descubierto y embarazado. Su homosexualidad es evidente, pero creía que más discreta - , pero me caes bien. La revolución triunfará por la fuerza de la razón y no a través del Opio del Pueblo.&lt;br /&gt;   - Para no ser religioso eres muy doctrinal - replica con cierto resentimiento Mihail.&lt;br /&gt;- Y tú para ser tan místico tienes la boca muy grande. Si estas dispuesto a seguirme ve haciendo las maletas. Pienso ir adelante en mi idea de la asamblea a favor de la libertad de expresión y no creo que el rectorado lo soporte. Mis días en Kazan están contados.&lt;br /&gt;A Vladimir le cae realmente bien su amigo Mihail. No es una amistad para compartir con sus contactos políticos. Un místico homosexual no es la mejor tarjeta de visita en los ámbitos revolucionarios. De todos modos, Mihail no le conoce a fondo. El centro de su corazón está colmado de un odio brutal al género humano y al pueblo ruso en particular. Ellos le arrebataron a su hermano y ni siquiera tiene el consuelo de maldecir el nombre del tirano Alejandro III. Su hermano, que también se llamaba Alejandro, fue colgado por el “delito” de participar en una trama que no quería otra cosa que librar a las rusias de ese maldito Zar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Siglo XIII A.C, en las llanuras de Ilion.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   El ejército Aqueo golpea con la rabia del martillo de Hefesto contra su yunque: las tropas Troyanas.&lt;br /&gt;En el fragor de la batalla, Eneas se siente víctima de una traición. Parte de los soldados del buen rey Priamo van dejándolos solos entre un mar de griegos. Su compañero Pándaro, que va junto a él en el carro de guerra, advierte su aprensión.&lt;br /&gt;- ¿Qué es lo que ocurre?. Que ningún Argivo pueda decir que los hijos de Ilion tenemos miedo, ¿no somos acaso los favoritos de Zeus?.&lt;br /&gt;   - Los dioses son caprichosos... Me huele a encerrona.&lt;br /&gt;Diomedes , que había pagado bien a la soldadesca de Eneas para que se lo dejaran a su merced, ve como si por un lado son traidores a su patria, por otro, permanecen fieles a la palabra dada ( eso sí, cubierta de oro). Con una rabia desconocida, lanza su jabalina contra el hijo de Afrodita, pero un golpe de viento hace que alcance a su copiloto Pándaro. Bueno, no deja de ser una buena pieza.&lt;br /&gt;Eneas defiende con furia el cadáver de Pándaro. Nada le gustaría más a los salvajes Aqueos que mancillar el cuerpo de un notable troyano arrastrandolo con sus propios caballos. Sí, unos caballos dignos de los dioses que no está dispuesto a ceder, salvo que le cueste la vida. Más de quince griegos mueren por la espada del colérico Eneas. Sus corceles, asustados, hacen volcar el carro y son vulnerables. Eneas parece multiplicarse para defenderlos de la codicia de la soldadesca Argiva que mataría por conseguirlos. Diomedes, viendo que Eneas está rodeado, decide acercarse para darle el golpe de gracia. En ese momento, un estúpido troyano se le interpone en su camino. De un mandoble le parte el cráneo, pero su espada se quiebra. No le arrebatarán la gloria. Agarra un pedrusco y lo arroja a la cabeza de Eneas, pero la serpiente escurridiza hace una finta, a pesar de la cual, es herido en la cadera. Quebrado su fémur, Eneas cae al suelo y ve como Diomedes, que se ha hecho con una lanza, se le acerca relamiéndose los labios.&lt;br /&gt;La negrura se cierne sobre Eneas. Diomedes levanta su arma y cierra los ojos de placer cuando arremete contra el caído. Para su sorpresa, nota como la punta golpea con el duro suelo. En una nube ve a la maldita Afrodita que arrastra a su hijo herido fuera del combate. Hirviendo de furia y lleno de rencor, Diomedes lanza su proyectil contra Eneas, pero la mano de la Diosa la intercepta derramando su sangre, el dorado icor, sobre las arenas del campo de batalla. Un Aqueo sin nombre, al abrigo de la confusión, recoge los restos de los fluidos de Afrodita poco después de que está abandone el escenario en el carro de Ares.&lt;br /&gt;Diomedes es valiente, pero para enfrentarse al dios de la guerra hay que estar loco, una retirada estratégica es siempre prudente a la par que elegante. Se conforma con el botín de los caballos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;span style="font-weight: bold;"&gt; En las inmediaciones del Aeropuerto de Chisinau, capital de Moldavia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Profesor Ludendorff espera impaciente a que llegue Dimitru con su paquete. El banco en el que está sentado es de hierro oxidado y piensa que al menor movimiento se cortará con una arista. Ha pagado muy poco dinero para que le dejen embarcar su equipaje sin hacer preguntas. El problema es que su paquete no ha llegado y el vuelo a Praga está a punto de salir.&lt;br /&gt;Un ruido de un frenazo se escucha en el aparcamiento. Ludendorff se acerca al lugar, no puede ser otro que el loco de Dimitru.&lt;br /&gt;   - ¿Lo tiene? - pregunta con ansiedad.&lt;br /&gt;   - Pues claro tío - Dimitru abre el portón trasero del Lada y le enseña el baúl.&lt;br /&gt;   - Perfecto. Hazme un favor, vaya dentro a por un carrito de transporte mientras yo aseguro el cierre con un candado.&lt;br /&gt;Dimitru observa el candado corriente del Profesor Ludendorff y hace un gesto negativo con la cabeza. El que paga manda y va a por el carrito.&lt;br /&gt;Ludendorff abre el baúl y coge la petaca y el cuaderno. Está inquieto y mira de soslayo a ver si hay alguien mirando por ahí. Con un suspiro y lleno de aprensión se mete la petaca y el cuaderno en el bolsillo interior de su chaqueta. Coloca el candado haciendo dos agujeros en la tapa con un punzón. No queda muy allá, pero no importa demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a Praga, Ludendorff, no se preocupa de recoger el baúl. Lo que importa está a buen recaudo en su gabardina y además sabe que va a haber alguien esperándolo. No se equivoca, unos tipos trajeados con pinta James Bond de pacotilla, escoltan el paquete y lo introducen en un mercedes último modelo. ¡Qué les jodan!. En el cuarto de baño le ha dado la vuelta a la gabardina, le ha arrancado la parte inferior y la ha convertido en una chupa de cuero. Su tinte para el pelo y un afeitado de urgencia le convierten en el perfecto macarra postmoderno. La cumbre del G-8 no impide que obtenga una buena habitación en el Hotel Riverside. Allí esperará a su esposa Karen, pero antes tendrá que tomar más medidas de precaución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Marzo de 1917, Suiza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   En el café del balneario, dos clientes que rondan los cincuenta años conversan ante una taza de chocolate recién hecho.&lt;br /&gt;- Mihail, siempre apareces como un cuervo cuando estoy derrotado. He tenido muchos y sonoros fracasos, tal y como me dijiste. Me deportaron a Siberia, cumplido mi destierro me volvieron a exiliar, etc., etc. Cada una de las veces aparecías con tus cuentos y cada vez te decía que no son más que patrañas. Ahora sólo tengo curiosidad morbosa. ¿De verdad crees que puedes ayudarme?, ¿de verdad crees que tus místicos planes son infalibles?.&lt;br /&gt;- Por supuesto Vladimir. Te lo dije hace... Sí, hace treinta años. Hubiera sido mejor entonces. Yo te prometí que un día estarías solo y sin esperanzas y que volvería a aparecer a tu lado con la solución. Pues bien, como nunca quisiste hacerme caso, yo personalmente llevé a cabo la empresa. Los Ludendorff tenían en su casa el arma secreta que el buen señor quería usar en su provecho para que venciera Alemania. Sus propósitos burgueses darían al traste con la era de prosperidad y paz que sólo la Revolución puede traernos. Varios años he estado al servicio de la familia hasta ganarme su confianza, años viendo el recipiente que nos dará la victoria. Esta arma se remonta a la noche de los tiempos. Pocos iniciados tenemos constancia de ella, pero te aseguro que funciona. Su logro más reciente fue la unificación de Alemania entorno a Prusia, pero sus vestigios son realmente antiguos. No es la única fuente de poder pero es de las últimas, si no la última, que queda en el mundo. Una leyenda dice que...&lt;br /&gt;- Perdona que te interrumpa - Vladimir tose y se ríe -, sí, siempre te interrumpo. Como tú dices, no es necesario que crea, sólo que sepa que funciona. Te contaré un cuento en versión telegráfica. Líder bolchevique que en la mayor confrontación bélica de la historia es considerado pro-germano, o lo que es lo mismo, simpatizante del enemigo, llega a Rusia para salvarla de la tiranía. Mihail, el zar ha abdicado, yo he expresado en múltiples ocasiones que deseaba que Rusia perdiera la guerra y ahora hay un gobierno democrático que encabeza Gregori Lvov. Cuando las ranas canten ópera nuestros sueños se harán realidad.&lt;br /&gt;   - No pierdes nada por probar.&lt;br /&gt;   - De acuerdo, cuanto antes mejor. - dice un escéptico Vladimir.&lt;br /&gt;- Tengo que avisarte de algo. En si mismo es infalible, pero sus efectos no son eternos. Cada vez que tomes un sorbo hay que rellenarlo con agua corriente para que conserve su poder. Sus efectos son razonablemente duraderos en el tiempo, pero no ilimitados. De vez en cuando hay que repetir las tomas. Otra cosa, no funciona como “magia”, no consigue que la historia se amolde a tus deseos pero permite que tú te amoldes a ella. Quiero decir que ahora que lo tenemos deberías esperar un poco. El gobierno de Lvov es reciente y la población, que va a seguir con los mismos problemas, tardará un poco en dejar de respaldarle. Dentro de unos meses todo irá sobre ruedas, hoy podrías tener algún contratiempo, pero en cualquier caso, con la ayuda de lo que te ofrezco, verás como los acontecimientos te llevan a tu destino. - Mihail hace un gesto con la mano, pidiéndole paciencia - Y otra cosa más, es importante que confíes en alguien, yo por ejemplo, para que dosifique las tomas. Sé que eres un hombre extraordinario y que lo harás bien, pero podrías emborracharte de poder y trastocarlo todo.&lt;br /&gt;- Querido Mihail, soy ateo y no creo una palabra de lo que dices. Los poderes de persuasión que le atribuyes a tu poción mágica serán extraordinarios, sin duda - dice en son de burla - . Administralos como te plazca. Quien sabe, igual consiguen un medio para catapultarme a través de la Alemania en guerra para ser recibido con el clamor popular Ruso. ¡Bienvenido, oh Vladimir Ilich!, ¡Bienvenido, oh germanófilo enemigo de la Madre Rusia! - parodia Lenin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pocas semanas después, Vladimir Ilich alias Lenin, se ve a si mismo en un tren privado y fletado por el propio gobierno alemán rumbo a San Petersburgo, su escepticismo se tambalea un poco. En seguida deshecha la idea. El amigo Mihail siempre le ha parecido un curioso y entrañable elemento. Es la única persona que puede aplacar de forma temporal su odio. Este sentimiento no ha dejado de crecer un solo día desde que colgaron a su hermano Alejandro. El Zar Alejandro III ya está muerto, pero ¡maldita sea!, si alguna vez consigue el poder que tiemblen todos sus descendientes... y que tiemble el mojigato pueblo ruso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Estado Mayor Alemán, Mayo de 1917.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Hindenburg observa como el jefe de los ejércitos, Erich Ludendorff, está como ausente.&lt;br /&gt;- ¡Pero bueno, Erich!, cualquiera diría que te asusta que los yanquis hayan entrado en la guerra. No tienen los redaños para aguantar lo que se les viene encima. Nuestra línea Sigfrido resistirá y tendremos la victoria. - Comenta el viejo General.&lt;br /&gt;   - Ya, ya... - responde con tono perturbado.&lt;br /&gt;Un ordenanza entra en la sala y le hace señas a Ludendorff. Este sale y recoge el mensaje. Ha removido tierra, mar y aire para dar con la identidad del maldito ladrón de su secreto. La poción de Wottan en manos de un eslavo de mierda. Mihail Saratov de Kazan se entrevistó en Suiza con Vladimir Ilich Ulyanov. Eso dice el papel. Ha tenido que llevar la investigación con suma discreción, pues nadie, nadie debe enterarse del secreto.&lt;br /&gt;   Ludendorff vuelve pálido al consejo de Estado Mayor.&lt;br /&gt;   - ...Como decía, el buen Erich Ludendorff sabe donde está la victoria, ¿verdad?.&lt;br /&gt;   Erich Ludendorff golpea rabioso la mesa y dice:&lt;br /&gt;   - ¡Le pusisteis un tren privado para San Petersburgo!.&lt;br /&gt;Nadie de la sala entiende nada y Ludendorff se da cuenta de que la furia le ha hecho ser indiscreto. En su maletín guarda dentro de un frasquito de colonia un pequeño sorbo. Dadas las circunstancias y sin la fuente madre , no es suficiente para sus planes, tendrá que esperar mejor ocasión. Si no es capaz de darle la vuelta a la guerra, que esta termine cuanto antes. ¡Mierda!, lo tendrán todo o no tendrán nada. Los arios, los siervos de Wottan son los llamados a controlar el mundo. Recuerda la conversación que tuvo con su prima Elga, la bonita y rubicunda Elga, cuando eran adolescentes.&lt;br /&gt;   - Así que tu también te has unido al culto estúpido del abuelo, ¿no?.&lt;br /&gt;- Tú eres la estúpida. Wottan nos dio su sangre para proteger a los germanos. Ya conoces el Anillo de los Nibelungos, y tantas y tantas historias que confirman aquello en lo que cree nuestra familia.&lt;br /&gt;   - No es eso lo que dice el tío Klaus.&lt;br /&gt;- ¡Bah, maldito hereje!, - refunfuña el joven Erich con hastío - eso de que son las lágrimas de Venus en Troya. ¿Desde cuando el amor tiene que ver con la guerra?.&lt;br /&gt;   - Bueno, más bien su sangre, - responde Elga - La guerra de Troya comenzó cuando Paris raptó a Helena. Eso es amor, ¿no?.&lt;br /&gt;   - Eres una listilla ignorante.&lt;br /&gt;Erich no le dirigió la palabra en todo el día. A causa de ello, fue el primo Wilhem quien se la cameló y acabó follando en el trastero en aquella fiesta de cumpleaños. ¡Porca miseria!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Praga, tiempo presente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Hotel Riverside, Ludendorff ha vertido el contenido de la petaca en un frasco de zumo de pomelo. Lo guarda en la nevera y rellena la petaca con agua. Al transferir todo el contenido, el poder lo ha hecho también. Si no tiene ningún contratiempo, volverá a verterlo en la petaca, puesto que es más difícil que ocurra una desgracia como romperse. Si le capturan en Praga, se llevarán como botín una petaca de agua inútil y eso es algo que no se puede descartar. Cada vez está mas paranoico y su mujer no aparece.&lt;br /&gt;   Llaman a la puerta. Aprensivo, Ludendorff camina hacia la puerta cuando escucha a su esposa.&lt;br /&gt;   - ¿Me vas a tener aquí todo el día o qué?.&lt;br /&gt;   Ludendorff abre la puerta.&lt;br /&gt;- Perdona el retraso cariño - le da un casto beso en la mejilla a su marido - , pero me he entretenido viendo cagar a las palomas sobre la estatua de Kafka.&lt;br /&gt;   - Veo que estas de buen humor.&lt;br /&gt;- ¿Como quieres que esté?. Mi marido no se me quiere llevar en su viaje de negocios, pero me promete una bonita velada en Praga cuando sus obligaciones lo permitan. ¿Te crees que no lo sé?. Hubo un tiempo en que creí que tenías amantes, después descubrí que era tu obsesión por las leyendas de tu familia. Cariño - le dice con asco y ternura - , ha llegado un punto en el que he deseado que tus desvaríos fueran fruto de pelandruscas y no de tonterías.&lt;br /&gt;- No son tonterías - grita en voz baja ( sé que es difícil pero puede hacerse ). No son tonterías . - continúa -. Lo he conseguido, Karen, lo he conseguido.&lt;br /&gt;- Mira, cariño, hoy es nuestro aniversario y he prometido no enfadarme. Pero , ¡por Dios!, hasta en tus sueños eres patético. Según tus leyendas, ese poder se usaba para gobernar pueblos, que se yo, dominar el mundo. Tu sueño es convertir a tu empresa farmacéutica en el mayor imperio del planeta. Por favor, tus antepasados eran más románticos.&lt;br /&gt;- ¡Ríete, inculta que eres una inculta!. Si supieras historia sabrías que muchos acabaron muy mal. Sí, yo soy un cobarde. Soy un cobarde que ha corrido riesgos que ni siquiera imaginas y que no está dispuesto a correr ninguno más. Un imperio farmacéutico es más de lo que nadie puede soñar y mucho menos peligroso. No, no soy modesto, soy un cobarde. Un cobarde que espera vivir muchos años y muy rico.&lt;br /&gt;- Lo estoy viendo - se burla Karen - . Industrias Ludendorff, de filial de Bayer envasando pomada antihemorroidal a líder puntero en el tratamiento del cáncer y leucemia.&lt;br /&gt;   - Mi bisabuelo, Erich Ludendorff, le dio un sorbo de la poción...&lt;br /&gt;   - ¿Pero no se lo robaron? - tercia Karen.&lt;br /&gt;   - Sí - responde turbado -,  sí pero se guardó un poco en un frasquito.&lt;br /&gt;   - ¡Ah!, se guardo un poco en un frasquito - incordia Karen simulando que tiene un frasquito entre los dedos.&lt;br /&gt;- ¡Si ya te lo he contado muchas veces!, pero claro, no escuchas - Karen hace gestos y muecas de burla - Cuando el Punch salió mal se lo dio a Hitler y contra todo pronóstico convirtió a un risorio y patético partido en una de las fuerzas más importantes de Alemania. Hitler, que conocía el secreto, intento por todos los medios hacerse con la fuente. Sabía que Mihail Saratov era el ladrón y que era oriundo de Kazán. ¿Por que te crees que no quiso ceder en su empeño en Stalingrado?.&lt;br /&gt;   - ¿Porqué era idiota además de loco? -  pregunta Karen con retintín.&lt;br /&gt;- Nooo, por que quería llegar a Kazan a cualquier precio. Lo que no sabía es que Mihail ya se había refugiado en Moldavia desde los tiempos de Lenin. Cuando el dictador soviético mostró su verdadero rostro, fundó la Cheka y todo lo demás, Mihail huyó sin dejar rastro con la fuente. Muchos han seguido la pista, pero he sido yo quien finalmente lo ha encontrado.&lt;br /&gt;- Vale cariño, he prometido no enfadarme y no lo haré. Vamos al restaurante del Hotel Riverside, cenemos como Dios manda y luego cuando volvamos a la habitación pediremos una botella de champán. - le dice guiñándole un ojo -&lt;br /&gt;   - No se por que sigo contigo si te burlas de todo lo que hago - dice Herr Calzonazos Ludendorff.&lt;br /&gt;   - Por que tengo un cuerpo irresistible y soy la única capaz de aguantar a un lunático y excéntrico como tú.&lt;br /&gt;   - Sí, un lunático que será el dueño de la mayor empresa farmacéutica del mundo.&lt;br /&gt;- Vale, cariño, pero por favor, que no se te suba la fiebre a la cabeza y mandes al cuerno a Bayer. Una empresa que envasa pomada no está mal y nos permite vivir de miedo, no la fastidies.&lt;br /&gt;¡Bayer es la que tiene que tener cuidado de no cagarla conmigo.! - remata por decir, aunque sólo sea una vez, la última palabra. La sonrisa de su adorada mujer le indica que no es muy convincente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;   En la limusina que está a las puertas del Hotel Riverside en Praga&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Perdona el retraso, Franky, pero es que he vuelto a mi habitación por que tenía una sed terrible. Esto... Arranca que tenemos que tomar el avión, mañana tengo que estar en Vitoria. - mira debajo del asiento y dice con tono de sentirse más tranquilo:&lt;br /&gt;- Menos mal, pensé que me había olvidado el clarinete, ahora todo está bien. Pues como te decía, tenía una sed terrible y he vuelto a mi habitación. Ya sabes lo que me gusta el zumo de pomelo - Franky está acostumbrado a que su jefe se vaya por las ramas - . Pues bien, voy a la nevera, me lo sirvo, me lo bebo y del susto tiro el resto al suelo. Se ha roto en mil pedazos. Ya sabes como soy, al ver todos esos cristales he pensado en los millares de cortes que me pueden causar. ¡Imagínate que me salta uno a la yugular y muero entre terribles dolores!.&lt;br /&gt;   - Pero, ¿Porqué te has asustado, Jefe? - tercia Franky.&lt;br /&gt;- ¿Qué?. ¡Ah sí!. El zumo sabía a agua. ¿Lo entiendes?. Sabía a agua rancia - hace una mueca - ¡qué aaasco!. ¿Pero qué mente retorcida metería agua rancia en el bote de un zumo de pomelo?. Es que de pronto me he dado cuenta de que no era mi habitación, era la de un imbécil de al lado y claro, como el servicio de habitaciones estaba dentro limpiando o robando o lo que quiera que sea a lo que se dediquen los servicios de habitaciones... pues que me confundí.&lt;br /&gt;   Franky asiente simulando interesarse, lo curioso es que está vez le interesa.&lt;br /&gt;- Además me ha pasado otra cosa. Cuando estaba yo preocupado por los millones de gérmenes patógenos que sin duda pulularían por el agua contagiándome, ¿qué se yo?, el herpes, la varicela, el ántrax, el SIDA, el embarazo psicológico, la diabetes no por que ya la tengo... En fin, ¿Te he dicho alguna vez que no me gusta escuchar a Wagner por que me dan ganas de invadir Polonia?.&lt;br /&gt;   - Mil veces, Jefe, y en tus películas también. ¿Has escuchado hoy a Wagner?&lt;br /&gt;   - ¡Exacto!, no, no lo he escuchado.&lt;br /&gt;   - ¿Y? - pregunta Franky&lt;br /&gt;   - Pues que tengo más ganas que nunca, Franky. ¿Tú crees que debería comentárselo a mi psicoanalista?&lt;br /&gt;   - Si es de tu agrado...&lt;br /&gt;   - No, mejor se lo ordenaré. Para aquí Franky que quiero hablar con unos señores.&lt;br /&gt;Desde la limusina ve como el Jefe atraviesa el cerco policial hacia la cumbre del G-8, pero claro, ¿quien va a negarle el paso a Woody Allen?.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13223099-113858957936484659?l=rinconaltramuzbis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/113858957936484659/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13223099&amp;postID=113858957936484659' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/113858957936484659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/113858957936484659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/2006/01/leyendas-del-hotel-riverside-de-praga.html' title='LEYENDAS DEL HOTEL RIVERSIDE DE PRAGA'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099.post-113276480047624899</id><published>2005-11-23T08:42:00.000-08:00</published><updated>2005-11-30T12:52:45.406-08:00</updated><title type='text'>EL VIAJE</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/85193630@N00/66215845/" title="Photo Sharing"&gt;&lt;img src="http://static.flickr.com/34/66215845_71dfef5fe7_o.gif" width="369" height="239" alt="russia" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; Camino del frente ruso , Andrés González, cabo del tercer grupo de artillería, destinado al apoyo del tercer regimiento de la división 250, está borracho. Se fue de permiso a Ogre, una ciudad cercana a Riga, donde creía que estaría a salvo. Bebió un litro de un licor extraño de aquellas tierras y descubrió con la claridad etílica, que nada se le había perdido por allí. Es más fácil embarcarse en un fregado que salir de él con bien. Para postre , le escuece al orinar como si meara gasolina. &lt;br /&gt; La nieve cae con fuerza ese invierno del 43; un Febrero jodido. Dicen que en el Ishera y en las cercanias de Krasnybor va a haber problemas. Dentro de dos días tendrá que ir al frente. Siempre tuvo mala suerte, si le hubiera tocado el siguiente permiso, se habría librado del jaleo. Pero no, el destino le quiere en mitad de la fiesta. ¡Pues no le da la gana!. Ya ha tomado una decisión, se pasará a los rusos. Un primo hermano del amigo de no sé quien, está con ellos. Como era muy cabrón, seguro que tiene influencias. Total, ya ha perdido el contacto con su grupo, pero oficialmente no le darán por desertor hasta que no comparezca en su puesto el día señalado. El capitán de artillería, Gustavo Hinojosa, le odia y dice siempre que es un inútil. Bien, el cabo es inútil, pero cada uno es como es. El capitán, por ejemplo, es un hijo puta. &lt;br /&gt; El frente está a más de trescientos kilómetros, no tiene prisa. Todavía le dura el mareo y oye cosas extrañas por el camino. No, no son cosas extrañas, es un columna motorizada alemana que se dirige hacia el Sitio de Leningrado.&lt;br /&gt; - ¡Komme here! - le grita un alférez desde un Kubel remolcado por un camión. La mecánica alemana ya no es lo que era.&lt;br /&gt; -  Yo de la 250 divisionen, yo España, “main stru.., main standartemfirrem, ¡kujumf,kjumf!”. - Le dice Andrés  después de atragantarse.&lt;br /&gt; - ¡Ah!, españolo,yo ser de la 212, camarrada. Yo estar en España en guarra bolchevique, yo asistente de un Oberst en Legión Cóndor. ¿Tu luchar en guarra?. &lt;br /&gt; - No, no tenía quince años cuando empezó y al movilizarme ya estaba la fiesta prácticamente terminada.&lt;br /&gt; - Ia, ¿no viste guarra casi?. Aquí ya has visto guarra. - estarás contento, parece decirle.&lt;br /&gt; - Si, he visto un poco... - demasiadas guarras, se dice pensando en el escozor genital.&lt;br /&gt; - Sube, te llevamos a tu puesto - se ofrece el alférez cortesmente.&lt;br /&gt; - “No hay prisa” - piensa Andrés - Tanke, main “Stamm...(ininteligible) “- contesta.&lt;br /&gt; Se monta en la parte trasera del kubel y se siente ridículo y con náuseas. Debe ser que se le está pasando el efecto del licor. Cada dos por tres, la columna se detiene. Andrés está  en una especie de duermevela y ha perdido la noción del tiempo. Por la ventana vislumbra a gente con y sin uniforme arrojada de forma grotesca en las cunetas. Sí, parecen muertos, pero juraría que algunos se mueven. &lt;br /&gt; Después de dormir cual ceporro, el vehículo se detiene. El alférez sonriente le arrastra fuera del coche y del movimiento se le revuelven las tripas y vomita en las botas de un coronel médico alemán.&lt;br /&gt; El coronel mira alternativamente a su calzado y a la cara pálida y cerúlea del “untermench” que le ha alegrado el día. Sin decir nada, da una reglamentaria media vuelta y se aleja.&lt;br /&gt; - ¡Oh, oh!, españolo. El Oberst Shulz no tiene humora. Tu hacer caso lo que te diga él, yo traducir, si no, tu kaput. - le dice  asustado el alférez.&lt;br /&gt; Al poco tiempo regresa acompañado de otros oficiales de vete a saber que graduación. Todo el mundo se envara y se cuadra como si quisieran convertirse en estatuas.  Los jerarcas hablan entre ellos y finalmente el coronel saca una jeringuilla con un liquido blancuzco que le inyecta al pobre Andrés. Le sientan en un banco del campamento, pero inmediatamente se pone a nevar por lo que le trasladan a un barracón. Toda la oficialidad nazi hace corro a su alrededor mientras el médico consulta a su reloj.&lt;br /&gt; Se despierta al día siguiente en el camastro que le han improvisado. Al toque de diana se presentan los mandamases del día anterior y al verlo sano se dan abrazos entre ellos, incluso el coronel le da unas palmaditas en el hombro.&lt;br /&gt; El alférez le dice que le va a llevar a su unidad, al fin y al cabo, hoy le toca incorporarse. &lt;br /&gt; - Realmente mi permiso se acaba esta noche, no hay tanta prisa. - le replica un todavía amodorrado cabo González.&lt;br /&gt; - Bueno, no importar, así tu ver donde.&lt;br /&gt; En lugar de montar en un coche, el oficial se va caminando, por lo que encogiendose de hombros, Andrés decide seguirle. En pocos minutos y desde la cima de una loma, se ve el espectáculo.&lt;br /&gt; Paralelo al cauce del Ishera, hay un verdadero río blanco que no es otra cosa que miles de rusos que se apresuran a cruzar los pontones para flanquear a la división de Andrés. Por un momento siente un prurito de lealtad a sus compañeros; realmente tenía que haber estado allí esa mañana. Poco a poco, y para su sorpresa, decenas de oficiales y soldados alemanes se suben a la loma con sus prismáticos para ver la función.&lt;br /&gt; Desde allí arriba todo es irreal. El sonido no es como en las películas, es mucho más cutre y parece falso. Ya lo dijo no se quién, para ver la guerra, el cine. “¡Ah, claro!, le preguntaron, eso es por que las guerras son terribles”.  “No, contestó No Sé Quién, simplemente los actores son malos, el sonido pésimo y el atrezzo una mierda”. Incluso hay  unos cohetes rusos, los llamados órganos de Stalin, que suenan como el mugido de un millón de vacas en celo.&lt;br /&gt; Cuando sale de su catatonia, se gira hacia el alférez y le dice:&lt;br /&gt; - ¡Coño!, desde esta posición vuestra división podría pillar por la retaguardia a los rusos y evitarle de paso ese varapalo a la mía.&lt;br /&gt; - Yo hacerte a ti pregunta. ¿Porqué no has ido tu a tu puesto?. No contestar, yo decir: Por que tu ser obediente reglas. Tu no tener que estar allí hasta noche. Nosotros no tener que estar allí. Ordenes principio de todas cosas. Sin orden, todo caos.&lt;br /&gt; - ¡Pero...!. haciendo pinza sobre ellos la derrota rusa sería brutal en esta parte del frente. Podría suponer la toma de Leningrado.&lt;br /&gt; - ¿Cabo ser General?. Orden ser principio de todas las cosas.&lt;br /&gt; Otro oficial le comenta al alférez algo que debe ser muy gracioso por que se ríen a mandíbula batiente. Tal vez sea referente a la paliza que le están dando a la división azul.&lt;br /&gt; Al anochecer, el alférez le señala la dirección de los ya decaídos combates. Eso significa que debe ir a su puesto con puntualidad prusiana. Cuando se va a marchar no puede evitar dirigirse al alemán.&lt;br /&gt; - Oye, ¿qué me ha inyectado el coronel?.&lt;br /&gt; - Nada, ser medicamento incautado a un transporte británico en Báltico. Medicamento poder ser útil para marriscal Goering. Tu no morir, medicamento al menos no ser mortal. Goering se arriesgará. Gutten Nacht - se despide el alférez.&lt;br /&gt; Como todos le están mirando no le queda otro remedio que bajar la loma y encaminarse a su posición o lo que quede de ella. Cuando se interna en el bosque se va topando con los primeros cadáveres. Aunque la mayoría son rusos, la riada soviética ha debido arrastrar a los suyos hasta Algeciras. Eran miles de sombras blancas empujando sobre una delgada línea de la dispersa y diezmada división.&lt;br /&gt; Está todo más oscuro que su futuro pero de casualidad tropieza con un mortero de 80 mm que reconoce por su  arista cortante en la boca. Lo ha montado y desmontado cientos de veces y siempre se ha acabado dando un tajo en el mismo sitio. De hecho, la última herida que se hizo en su antebrazo no se le acaba de curar. Ha encontrado a su grupo.&lt;br /&gt; No se oye ni una mosca y termina por sentarse sobre un cadáver que está hecho un ovillo junto a un árbol.&lt;br /&gt; - ¡No me mates, yo comunista, yo comunista!. ¡A las barricadas, a las barricadas....!.- Berrea entre gallos y desafines el muerto.&lt;br /&gt; - ¡Capitán Hinojosa! - grita con asombro Andrés.&lt;br /&gt; - ¡Cabo González!. - le responde volviendo a la vida.&lt;br /&gt; El capitán mira a todas partes con los ojos desorbitados. Parece un alma poseída por algún espectro, lo que comúnmente llamamos pánico.&lt;br /&gt; - Cabo González, Andrés... Mi deber como oficial es cuidar de mi tropa. Todo esto está infestado de rusos. Por tu bien, es mejor que cambiemos los uniformes; los oficiales recibimos mejor trato. No me lo agradezcas, es simplemente mi obligación.&lt;br /&gt; Andrés no tiene ganas de discutir soplapolleces, así que se produce el intercambio, documentación incluida. No pasan ni diez minutos cuando sucede.&lt;br /&gt; - ¡Stoi! - &lt;br /&gt; Una patrulla soviética les sale al paso. Han tenido suerte. Sus ordenes son de caza y captura, no de limpieza.&lt;br /&gt; - ¡Davai, davai! - le grita un soldado ruso al “cabo González” (capitán Hinojosa), clavándole la bocacha de una ametralladora de tambor en la espalda; es igualita a la de los capos del Chicago de las películas.&lt;br /&gt; El oficial ruso le ofrece a Andrés, ahora capitán Hinojosa, un “machorca”  que le recuerda al tabaco liado de su pueblo y una chocolatina americana. Sí, es verdad que tratan mejor a los oficiales.&lt;br /&gt; - ¡Davai, davai! - parece que el soldado le ha cogido el gusto a eso de golpear a su antiguo capitán.&lt;br /&gt; Cuando ya amanece, llegan a una improvisada estación de tren donde se apiñan centenares de prisioneros. Aquello es una Babel de presos rusos y alemanes. No ven a ningún español. Si hubiera lo sabrían por que oírles se les oye.&lt;br /&gt; Les apretujan contra ellos mientras los van cargando en los vagones de ganado. Sin querer pisa a uno que lleva un raído uniforme de las Walfen-SS.&lt;br /&gt; - ¡Oh, Shit!. Are your eyes in your ass?. &lt;br /&gt; - ¡Lo siento!, oye, pareces inglés. - le dice Andrés.&lt;br /&gt; - Ya veo, tu españolo. Yo estar en España en guarra.&lt;br /&gt; Esto le comienza a resultar familiar.&lt;br /&gt; - Si... Los ingleses no mandaron gente allí ¿no?.&lt;br /&gt; - Si, comunistas ir.Yo brigadista, yo antes maldito comunista. Por cierto... Soy escocés, no cochino inglés. - pone cara de profunda indignación&lt;br /&gt; - Vale, vale. ¿Y como te metiste en las SS?- le pregunta con suma curiosidad.&lt;br /&gt; - Yo odio a comunistas. Ellos mandar siempre a brigadistas a primera fila. Ellos reírse de nosotros desde loma mientras fascistas darnos cera. Yo odio comunistas yo querer devolver golpe. - contesta resuelto.&lt;br /&gt; Lo de la loma también le resulta familiar.&lt;br /&gt; - “Pues te has lucido macho” - piensa Andrés.&lt;br /&gt; - Sorry, mi nombre es Duncan, capitán Duncan.&lt;br /&gt; - Yo soy el cabo González.&lt;br /&gt; El capitán Hinojosa que estaba de convidado de piedra no lo aguanta más.&lt;br /&gt; - Y yo soy el capitán Gustavo Hinojosa y creo que ya va siendo hora de que me devuelvas mi uniforme. No te lo tomes a mal, pero ya te he salvado la vida. - se dirige a Duncan y le suelta : - Nosotros, los oficiales tenemos que entendernos ¿verdad?.&lt;br /&gt; - Bueno, - contesta Duncan - por  parte mía, cuanto estemos en tren, yo cambiar mi ropa por primer fiambre.&lt;br /&gt; - Yo también - secunda el cabo González.&lt;br /&gt; El capitán Gustavo hace un gesto de desgana como despreciando esa idea. A las pocas horas de ponerse el ferrocarril en marcha, algunos de los que estaban medio muertos se deciden a morirse y hacen el cambio. Duncan y González se ponen la ropa de dos civiles rusos, el orgulloso capitán recupera su  uniforme.&lt;br /&gt; Pasan dos días con escasas paradas sin que se abran las puertas. En el centro del vagón han conseguido hacer una fogata con los restos de ropa de los cadáveres para calentarse. Finalmente se hace la luz y les obligan a bajar. Allí les proporcionan unas palas con las que tienen que enterrar a los muertos.&lt;br /&gt; El capitán sonríe a los oficiales rusos como diciendo: “mirad, soy el capitán Hinojosa”. Una bonita oficial rusa con el rostro desencajado por el odio le arrea una patada en los cojones. Como está doblado sobre el suelo, otros dos soldados rusos la emprenden a golpes para que se levante y cave.&lt;br /&gt; Vuelven a ser subidos al tren y la primera obsesión de Gustavo es ver si alguien tiene la decencia de morirse para librarse de su uniforme. Tendrá que esperar cinco días para conseguirlo. Un buen día, Andrés descubre que ya no le duele al orinar y que la herida de su brazo se ha curado. Era una buena medicina lo del coronel Shulz, después de todo.&lt;br /&gt; La mayoría de los soldados están en los vagones traseros. Ellos  son tomados por civiles rusos para campos de “reeducación”. En una parada, en mitad de ningún sitio, vuelven a hacerlos bajar. Las vías férreas se bifurcan y allí hacen la división entre civiles y militares. El capitán Hinojosa, en el grupo de civiles, observa con rabia como un oficial ruso sonriente le ofrece tabaco y tocino a un oficial alemán.&lt;br /&gt; De nuevo el traqueteo del tren les sumerge en un trance que a duras penas mitiga el sordo y persistente malestar del frío. Las provisiones de combustible aumentan conforme va quedando hueco en el vagón. Periódicamente paran para arrojar los cuerpos al campo; ya no los entierran. El infernal viaje dura semanas por que las vías son una piltrafa y la extensión de las rusias infinita. Durante el viaje han podido confraternizar con prisioneros rusos y han aprendido el vocabulario básico para sobrevivir sin ser descubiertos. Tampoco es mucho problema, a estas alturas, la mayoría de los guardias son siberianos y algunos saben menos ruso que ellos.&lt;br /&gt; A pesar de ser anticomunista, Duncan rememora sus hazañas en la batalla del Jarama para disgusto del capitán Hinojosa que perdió allí a su hermano. Nuestro capitán pasó la guerra en la intendencia de un cuartel de Sevilla. En la división azul se las apañó para irse a retaguardia cada vez que había fregado con la excusa de contactar con el alto mando. “Y la radio es para metérnosla por el culo”, pensaba la tropa. En Krasnybor las cosas fueron muy rápidas para que escapara. Aún así se las apaño para sobrevivir. Ciertamente, el valiente González también se lo montó bien viendo la escabechina desde la loma, pero claro, los héroes están muertos.&lt;br /&gt; Al llegar al destino descubren dos noticias, una buena, otra mala y postre. La buena noticia es que trabajarán en una mina de carbón al aire libre. La mala es que hay mucho carbón. El postre es que hace un frío que se congelan los pedos por estar cerca del Polo.&lt;br /&gt; La rutina es muy simple. Como son un grupo privilegiado, pues tienen calefacción de carbón en los barracones, tendrán que trabajar de sol a sol para compensarlo. No son unos bárbaros, al fin y al cabo están allí para su reeducación bolchevique. Por ello, en verano trabajarán de sol a sol ( veinte horas como mínimo de luz en esas latitudes ) y en invierno, por la noche (veinte horas como mínimo de noche). Había algún descanso de por medio, si en el fondo quejarse era vicio.&lt;br /&gt; - Deberíamos haber dado a conocer nuestra condición de militares. Al norte de estos puñeteros montes Kolima están ellos. Seguro que viven mejor. - se queja Hinojosa.&lt;br /&gt; - Ellos están en minas de plomo. Tienen que estar en lugar cerrado contaminandose. - comenta un Duncan en un mejorado español.&lt;br /&gt; - Si, además se te caen los dientes, que me lo ha dicho Jaukas, el preso letón que nos consigue tabaco de contrabando. - añade Andrés.&lt;br /&gt; - ¡Tchap! - grita un guardia mientras golpea con su nagán a la espalda de Gustavo. Es que el capitán tiene una de esas espaldas que invitan a ser golpeadas.&lt;br /&gt; En opinión de los prisioneros, tchap puede significar “sigue cavando” o simplemente “montón  de mierda”. Da lo mismo. Con el tiempo los ciclos de noche y día acaban siendo parecidos. No están seguros de si han pasado dos años o más. A pesar de todo están bien alimentados; los rigores del clima son mas brutales que los políticos en esta parte del mundo perdida de la mano de Dios (que significa Stalin). En el campamento militar si llega esa mano aunque el idiota de Hinojosa no lo sepa. Allí la mortalidad es espeluznante. Cuando en los años cincuenta pudieron regresar los prisioneros de Stalingrado, de noventamil lo hicieron cincomil: el cinco coma algo por ciento.&lt;br /&gt; El contrabando del cautiverio se paga en oro. Entre las vetas del carbón, de vez en cuando aparecen pequeños filones. Moscú no tiene ni idea de que exista oro, pero eso es algo que no le interesa divulgar ni a guardianes ni a prisioneros. Duncan, González e Hinojosa habían formado una sociedad por la que se privarían de “lujos” para poder sobornar en el futuro a algún guardia con deudas de juego. Como hemos dicho, después de casi dos años, más o menos, parecía llegado el momento. &lt;br /&gt; El guardia en cuestión era un siberiano parco en palabras y vicioso de los dados hasta las cachas. El precio era la cuarta parte de las reservas de oro, aunque el bribón pensaba que se llevaba casi la totalidad. La verdad es que se ganó el sueldo. Les llevó con esquíes y raquetas por sendas desiertas a través de cientos de kilómetros. Se conocía cada refugio de caza y lugar de abastecimiento de la zona. Jamás se cruzaron con nadie hasta llegar a la costa, a unos mil y pico kilómetros al sur de los motes de Kolima. Allí les aseguró que había una cala donde de vez en cuando fondean contrabandistas japoneses. El ya había hecho tratos con ellos.&lt;br /&gt; En la cabaña no hubo que esperar mucho, a los pocos días aparecieron los japos con vete a saber que material para ser intercambiado con otros asiáticos. No se sorprendieron de veles allí, si sabían donde estaba la cabaña, es que tenían derecho a estar.&lt;br /&gt; Bebieron y comieron decentemente por primera vez en años. Hinojosa se quejaba del estómago y no probó el alcohol. Cuando se hubieron dormido, se llevo a parte al jefe de los nipones que hablaba un ruso decente. Como ya esperaba, el precio no alcanzaba para los tres. Una lástima.&lt;br /&gt; Duncan y González amanecieron con dolor de cabeza y las manos atadas  a una viga de la choza. La sonrisa semidesdentada que les daba los buenos días era del capitán hinojosa.&lt;br /&gt; - Buenos días muchachos. Mirad, la vida es dura y no podemos ir los tres en el barco. Mejor yo que vosotros. Tenemos que atravesar el estrecho de Tartaria , dejar atrás Hokhaido, cruzar casi todo Honshu, para recalar por fin en Hirosima. Allí, por cuestiones profesionales tendrán que permanecer hasta mediados Agosto Yo deberé estar escondido en la bodega, no quieren problemas con las autoridades y tres sería demasiado riesgo, comprenderlo.&lt;br /&gt; El discurso les dejo de piedra y la resaca les impedía contestar.&lt;br /&gt; - Por cierto - añadió - siempre has sido un inútil, cabo González.&lt;br /&gt; - Tiene que haber de todo, tú, por ejemplo, siempre has sido un hijo puta.&lt;br /&gt; - Bueno, estamos a uno de Agosto de 1945, para que sepáis la fecha del fin de vuestra vida, y antes del seis estaré en el puerto de Hirosima, pensando que haré con el resto del oro. Good bye, Duncan y Andrés.&lt;br /&gt; Los pobres se quedaron desolados. Después de dos días sin comida ni agua, el pobre Duncan empezó a perder la cabeza. Estaba cantando voz en grito el “God Save  The Queen” cuando una patrulla soviética les descubrió. Les tomaron por británicos prisioneros de los japoneses y los entregaron a un barco americano para congraciarse con ellos. El gobierno ruso quería mantener buenas relaciones con los aliados para el reparto de la Europa de posguerra. &lt;br /&gt; Las autoridades americanas no querían líos y como nada de lo que decían les cuadraba, decidieron embarcarlos rumbo a Australia y que allí se las apañaran. A bordo de un desvencijado transporte,  mientras miraban la estela de popa, Andrés le preguntó a Duncan:&lt;br /&gt; - ¿Qué habrá sido de Hinojosa?...¡Eh!, ¿porqué sonríes?&lt;br /&gt; - Le he mandado mi maldición escocesa. Mi familia descendiente de druidas.&lt;br /&gt; - Si, claro...&lt;br /&gt; - No es broma, maldición escocesa es explosiva e inevitable.&lt;br /&gt; Era el seis de agosto de 1945 y el Enola Gay regresaba de su misión.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13223099-113276480047624899?l=rinconaltramuzbis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/113276480047624899/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13223099&amp;postID=113276480047624899' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/113276480047624899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/113276480047624899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/2005/11/el-viaje.html' title='EL VIAJE'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099.post-112914113258861859</id><published>2005-10-12T11:16:00.000-07:00</published><updated>2005-10-12T11:18:52.600-07:00</updated><title type='text'>SPQR HISTORIA DE GLUTEO IV PARTE</title><content type='html'>&lt;img src="http://static.flickr.com/27/51903163_4ed1b766e8_o.jpg"&gt;&lt;br /&gt; He querido contar aparte la muerte de los familiares más cercanos de Nerón, acaso por que tuve algo que ver.&lt;br /&gt; Apenas llevaba un año de emperador y Británico le miraba raro. Hay quien piensa que el primogénito de Claudio cuestionaba la legitimidad de Nerón, pero en el fondo su naturaleza hosca tenía motivos.&lt;br /&gt; -Glúteo, mi pequeño pimpollo - me dijo una mañana - , tu le caes muy bien a mi hermanastro Británico, ya sabes que desconfía de mi. He pensado en ayudarle con una poción de mi invención en la que se equilibran los humores de forma que mejoran el carácter. Si tu le llevas el vino esta noche a su cuarto, no te costará nada administrarle mi remedio. Esta situación ya la había vivido.&lt;br /&gt; Cogí la bolsita que me entregó Nerón y camino de la bodega tropecé derramando parte de su contenido. Sólo pude echar en la jofaina una cuarta parte de la dosis, pero aún así, hizo el efecto deseado.&lt;br /&gt; - Hoy no esta Belusia para servirme - me dijo Británico con mala leche. No se de donde se sacó mi amo que yo le caía bien. También decía lo mismo de Claudio y éste me llamaba pódex.&lt;br /&gt; - Belusia quiere aprender griego con el maestro Séneca, mi señor.&lt;br /&gt; - ¿Quien lo iba a decir del puto viejo? - contestó con el tono más desagradable que pudo encontrar. Bebió un gran sorbo de vino directamente de la jofaina y se me quedó mirando con el rostro ceñudo.&lt;br /&gt; No había pasado ni medio minuto cuando Británico salió corriendo hacia las letrinas apretándose el vientre. Por unos momentos pensé que los pasos de Nerón en pos de la sabiduría de los artes de la medicina emocional no fuera todo lo genial que yo pensara. Al cuarto de hora volvió Británico.&lt;br /&gt; - ¡Hoy es el día más feliz de mi vida Glúteo!. Llevaba diez días sin cagar y de repente los dioses Lares me bendicen con el fin de mi sufrimiento.&lt;br /&gt; A partir de ese día su humor fue inmejorable. Nerón me dio una gran reprimenda por haber puesto poca cantidad, ya que según él, es peligroso quedarse corto en la dosis. A la semana siguiente le di la cantidad correcta pero alguna otra enfermedad debió perforarle los intestinos y se desangró en cuestión de segundos tras&lt;br /&gt;haber bebido el vino.&lt;br /&gt; De la muerte de su queridísima madre yo y solo yo fui el culpable. Su hijo, en un afán experimentalista y científico le construyó una magnífica nave liburnesa para navegar por el Adriático. Quería compensar así el distanciamiento que les afligía por malentendidos políticos. Los malditos elementos la hicieron naufragar y hasta mi llegó la noticia de su muerte. Poco después, cuando fui al mercado en mi día libre vi a los esclavos de Agripina diciendo que estaba viva. Cuando se lo conté a Nerón se puso pálido.&lt;br /&gt; - Esa no puede ser mi madre - me dijo -, todo el mundo vio como se ahogó. Es un espíritu del Hades que como en la leyenda de Trolidatres ha venido a burlar su memoria. ¡Guardias!, partiréis inmediatamente a la villa de mi difunta madre y le cortareis la cabeza al espíritu impostor que la habita.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; En fin, cosas que pasan. Ya habían transcurrido diez años de su entronación y la inventiva de mi amo estaba llegando a su fin. Por entonces retomé la idea de librarle de su cuerpo mortal. El caso es que se estaba volviendo repetitivo y adquiriendo peor olor. Yo sabía que la causa de su decadencia era el cochino cuerpo humano. Ya no me dignaba con su presencia por las noches, para ello prefería a su secretario Epafrodito. El pobre parecía llevarlo peor de lo que yo lo hice antaño.&lt;br /&gt; Obsesionado con los seguidores de una extraña religión oriental que decía que el hombre poseía un alma inmortal, hizo todo lo posible por adquirir una. ¡Pobre Nerón!, el ya era inmortal, ¿acaso no recordaba que era la encarnación de un dios?. Tendría que ponerle remedio y pronto. Además, sus actos estaban dando mucha publicidad a una secta que cada vez tenía más adeptos y que podría acabar con la grandeza de nuestros fabulosos dioses. ¡Un sólo dios!, ¡que locura!. Como mi amigo el liberto Teutro dice: “ Si te cagas en el dios del cielo, siempre puedes esperar la ayuda del dios de la tierra, o del río. Es difícil enfadarte con todos a la vez, pero estos tíos, si la joden con su dios... ¿Qué otro va a ayudarles?.”&lt;br /&gt; En el circo, después de que las bestias acabaran con decenas de estos curiosos judíos, Nerón bajaba a la arena con un saco para intentar capturar almas. El pobre iba de mal en peor y repetía este tipo de ceremonias con más frecuencia.&lt;br /&gt; Había vuelto a su vieja costumbre de salir por las noches para asaltar las tiendas de los mercaderes. No me llevaba consigo, pues la gente era cada vez menos comprensiva con sus arrebatos de artista y prefería hacerse acompañar por pretorianos. Una noche decidí seguirle para llevar a feliz término mi antiguo plan.&lt;br /&gt;Nerón y los soldados habían ocupado una vieja taberna y se divertían con las cantineras. Yo desde fuera oía a mi amo lamentarse del olor y falta de estética de la ciudad de Roma. Lo tuve claro, prendería fuego a la taberna y mi amo se transformaría por fin en el dios que siempre debió ser.&lt;br /&gt; - Estoy harto de esta Roma infecta - se lamentaba mientras tanto mi señor - , sus callejuelas y mal olor son al arte lo que tu cara a la belleza, decurión Aulo.&lt;br /&gt;Si Zeus me diera una señal para ponerle remedio... He bebido demasiado, me voy fuera a mear. &lt;br /&gt; Y allí estaba yo, con una antorcha en la mano y cara de circunstancias.&lt;br /&gt; -¡Glúteo! - extendía hacia mi los brazos con alegría -. Siempre dije que tu eras el único que me comprendía.  ¡Claro,! remodelaremos la ciudad con el fuego y construiremos una nueva y esplendorosa Roma. Mis pretorianos se encargaran, vayamos a palacio, desde allí disfrutaremos del espectáculo. &lt;br /&gt; No era lo que yo tenía en mente, pero en poco tiempo el resultado si lo fue. Aunque le achacaron el incendio a la secta judía ( el pueblo no estaba preparado para aceptar la genialidad artística  ), demasiada gente vio a los pretorianos prender fuego a las viviendas con antorchas. Todo fue cuesta abajo y la popularidad de Nerón cayó en picado. Volvimos a las andadas con conspiraciones e intentos de derrocar a mi amo. Poco después, tras un complot de un tal Pisón, mi amo se quiso volver a congraciar con Séneca.&lt;br /&gt; - ¡Mi querido tutor! - recibió Nerón a Séneca.&lt;br /&gt; - ¡Salve Nerón, la estrella que ilumina a Roma!.&lt;br /&gt; - No seas sarcástico, se que en el fondo tu me entiendes. El pobre populacho no sabe el favor que le he hecho librándole de esas chozas tan horripilantes. La nueva ciudad emergerá más bella y con mejor olor.&lt;br /&gt; - Estoy convencido de que miles de romanos te lo agradecerían personalmente. &lt;br /&gt;- volvió a terciar Séneca de forma cortante.&lt;br /&gt; - ¡Vamos, vamos!. No te he llamado para que nos enfademos. Quiero que todo vuelva a ser como antes. He tenido otra idea luminosa... No te alarmes, viejo maestro, se trata de una gira itálica promocionando el arte y la belleza. ¿Te acuerdas Glúteo de como nos recibían en Grecia ?.&lt;br /&gt; - Si mi señor, la alegría era manifiesta a nuestra llegada y muchísimo más a nuestra partida por la felicidad eterna que supone haber escuchado el bello canto de Nerón.&lt;br /&gt; - Ya lo oyes, Séneca. Te he incluido en mi gira por Italia para que me asesores en mis discursos, bailes , cantos, en fin, en todas mis manifestaciones artísticas. Para prepararlo todo tendremos que ensayar juntos durante horas y horas y a lo largo de días y días. Ahora que lo pienso, puede que meses.&lt;br /&gt; La cara de Séneca adquirió una extraña expresión de alcachofa y aceptando la proposición pidió permiso para ir a su casa a por sus pergaminos. Todavía se ignora por que tomó con tanta rapidez la decisión de suicidarse.&lt;br /&gt; Las malas noticias nunca vienen solas y un tal Vindex en las Galias y Galba en Hispania se rebelaron contra Nerón. Todo el mundo le dio la espalda. Solicitó dinero a los Senadores y hombres ilustres de Roma, pero nadie le tomaba en cuenta. Había oído rumores de que el populacho iba a lincharle y pidió ayuda a los pretorianos.&lt;br /&gt; - Tan mala es la muerte, ¡oh mi emperador!.  Es lo único que te queda por probar, después nos lo cuentas, ¿vale?. - le contestó un soldado que tuvo que soltarse de los brazos del dios que se aferraba a sus piernas.&lt;br /&gt; Yo no podía resistir más el espectáculo y decidí convertirlo en dios ahí mismo. Fui a buscar un puñal y cuando volví el cabrón de Epafrodito, su secretario, se me había adelantado. El pobre sonreía con satisfacción como si se hubiera vengado de una antigua herida mientras se llevaba la mano al trasero. Pasaron los segundos y Nerón se convirtió en dios. Debió aburrirse de nuestro planeta, por que nunca se le volvió a ver. Como era un ser tan inquieto por adquirir conocimientos nuevos seguro que está en otros mundos experimentando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13223099-112914113258861859?l=rinconaltramuzbis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/112914113258861859/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13223099&amp;postID=112914113258861859' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/112914113258861859'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/112914113258861859'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/2005/10/spqr-historia-de-gluteo-iv-parte.html' title='SPQR HISTORIA DE GLUTEO IV PARTE'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099.post-112904269232796819</id><published>2005-10-11T07:53:00.000-07:00</published><updated>2005-10-11T07:58:12.340-07:00</updated><title type='text'>SPQR HISTORIA DE GLUTEO III PARTE</title><content type='html'>&lt;img src="http://static.flickr.com/33/51570940_0406f619de_o.jpg"&gt;&lt;br /&gt; Estaba dormido de tanto beber vino. Después de su boda con Popea, me esperaba una época de tranquilidad. Yo no había renunciado a desenmascarar la naturaleza divina de mi amo, pero no le hacía ascos a un merecido descanso.&lt;br /&gt;Para divorciarse de Octavia, quiso que yo me acostara con ella, pero viendo que mi persona no era creíble por contar a pena once años, decidió que otro cargara con aquella misión.&lt;br /&gt; - Estoy pletórico - me dijo Nerón, irrumpiendo en mi habitáculo de modo abrupto - . Creo que después de mis éxitos en Nápoles y Roma debería hacer una gira por la cuna del arte y el pensamiento.&lt;br /&gt; Y así fue que la noche que creí poder dedicar al descanso la tuve que ocupar en todo tipo de preparativos. Al día siguiente, un ejercito de dosmil personas con los enseres más queridos de Nerón, poníamos camino a Brindisi para tomar las naves que nos llevarían a la Magna Grecia.&lt;br /&gt; Quería sobresalir en todo y no se contentaba con los concursos de canto y poesía, también se creía un auriga consumado y gustó de participar en carreras de cuadrigas.&lt;br /&gt; Sus éxitos como bardo eran morrocotudos. En cada ciudad que abandonábamos, el fervor religioso renacía con un ardor inusitado, ofreciendose tributos y sacrificios a todo tipo de dioses. Incluso se despertaron a aquellos, que como Atenea, son anteriores a la llegada de los propios Aqueos, los fundadores de todo lo griego y protagonistas de Homero en la toma de Ilion.&lt;br /&gt; En una de las carreras en Olimpia, vi la oportunidad de desprender del cascaron mortal a mi divino amo. Se había empeñado en guiar un carro con diez corceles en la prueba. Yo quise ayudar un poco y serré los radios de las ruedas para facilitar el tránsito de mortal a divino de mi señor.&lt;br /&gt; Nerón estaba exultante, su carro iba adquiriendo más y más velocidad. En una de las curvas salió despedido, pero con tal mala suerte que cayó en las gradas encima de una parturienta, provocandole la rotura de aguas y que diera a luz  a su criatura. El divino Nerón se quedó un poco contrariado, pues cuando salió volando, creyó oír un rugido de satisfacción en el público, seguido de la decepción  cuando se le vio ponerse en pie. Enseguida comprendió que realmente se trataba de un lamento reverencial ante su divinidad. No se cortó un pelo y volvió a montarse en el carro. Los radios de las ruedas eran endiabladamente resistentes pero con todo volvió a catapultarse en la primera curva y ante el asombro de todos fue a posarse sobre una camilla que llevaban en socorro de otro auriga. Mi amo desde la camilla hacía el signo de la victoria y se dio la carrera por terminada. Se le nombró campeón absoluto de la jornada y no me cabe duda de que fue merecidamente. Cuando los criados recogieron su carro, los puñeteros radios cedieron por fin. La escabechina que hicieron en esos pobres desgraciados fue de aúpa. ¡Lastima!, eso podría haber liberado la divinidad de Nerón de una vez por todas.&lt;br /&gt; Celebró su éxito como corresponde a un héroe. Al desembarcar en Nápoles se hizo derribar un arco del teatro para que pasara desfilando su comitiva a su través. Otro tanto se hizo en Circo Máximo a su llegada a Roma.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Mi amo, para descanso de mi persona, cada vez estaba más interesado en un estudio sobre la sexualidad humana y sus reacciones. Por ello, la mayoría de las noches dejó de dignarme con su presencia y con su penetrante olor. Sus emanaciones eran como la carne putrefacta, pero es normal en un dios que ocupa de forma interina un cuerpo mortal. Al fin y al cabo, la carne se rebela ante tales destellos. Nerón lo probó todo, desde las reacciones de las Vestales , como la pobre Rubría, a la sutil caricia de las maquinarias más increíbles en los cuerpos de los prisioneros. También se metamorfoseó en animal, como si se tratara del propio Zeus, para experimentar con todo tipo de candidatos, hombres , mujeres, niños o bestias, las variantes venéreas más desconcertantes que pudiéramos imaginar.&lt;br /&gt; Tiempo después quisó probar una herramienta de su invención para el afeitado.&lt;br /&gt; - ¡Glúteo! - me dijo entusiasmado como un niño con juguete nuevo -. Mira que artilugio he construido, es el afeitador Nero Magnificus.&lt;br /&gt; El cachivache tenía un aspa hidráulica llena de cuchillas. La verdad sea dicha, complicadillo era, pero pinta peligrosilla también. Yo hubiera querido que lo probara él. Si funcionaba, le dejaría un afeitado precioso en su barba de chivo: una pelusilla hisurta por parroquias con remolinos cojoneros. Si no, pasaría al mundo de los dioses. Claro, que por un momento pensé que la probaría conmigo. Menos mal que debido a mi edad y constitución soy muy lampiño.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; - ¡Otra vez! - dijo el Cónsul Ático Vestino - Ya es la tercera vez que adelantamos los Juegos Neronainos, así no los van a tomar en serio.&lt;br /&gt; - Pero es que muero de impaciencia - dijo Nerón - , además, se que mi público no puede soportar la espera.&lt;br /&gt; - Estoy convencido de ello - tercio Séneca, con o sin imprudencia.&lt;br /&gt; - Por cierto, Ático, hay un invento que quiero mostrarte.&lt;br /&gt; El pobre Ático no supo apreciar el afeitador y murió desangrado por los cortes. Hay quién dice que mi señor se había encaprichado de su esposa, pero si se casó con ella, con bella Statilia, fue por no dejarla sola. No mucho antes, la segunda mujer de Nerón había tenido el mal gusto de morirse por no apreciar su cariño. Tal día ocurrió lo siguiente:&lt;br /&gt; - ¡Nerón!, de donde vienes a estas horas y oliendo a cortesana.&lt;br /&gt; - ¡ Mi querida y embarazadísima Popea!, vengo de ojear unas yeguas para nuestro futura heredero. - Al decir esto palmeó la barriguita con cariño. Bueno, puede que tomara carrerilla desde el fondo de la sala, pero la emoción ya se sabe. En fin, descanse en paz.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Una de las personas que fueron ampliando el círculo de incomprensión que se cierne sobre los genios fue su madre. Ella siempre había tenido mucho ascendiente en él.  Desde niño lo mima mucho y le hacía cosas que le daban mucho gustito. Claro, que conforme Nerón fue probando las mieles del poder, que cada vez le daban más capacidad y autoridad para realizar sus experimentos a su antojo, menos margen de mando le quedaba a su malacostumbrada madre. &lt;br /&gt; Desde el principio se formó una especie de Triunvirato de incomprensión entre su madre Agripina, su hermanastro Británico y su antiguo tutor Séneca. Ahora prefería la compañía de Petronio que era más festivo y lúdico que el estoico y soso Séneca “Senectus, seniles”. Hacía años que tuvo lugar la muerte accidental de Británico. A partir de aquí, se desencadenarían una serie de acontecimientos que acabarían de forma trágica. Y es que los genios nunca fueron apreciados en su época.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13223099-112904269232796819?l=rinconaltramuzbis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/112904269232796819/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13223099&amp;postID=112904269232796819' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/112904269232796819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/112904269232796819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/2005/10/spqr-historia-de-gluteo-iii-parte.html' title='SPQR HISTORIA DE GLUTEO III PARTE'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099.post-112896374514885643</id><published>2005-10-10T09:59:00.000-07:00</published><updated>2005-10-10T10:02:25.160-07:00</updated><title type='text'>SPQR HISTORIA DE GLUTEO II PARTE</title><content type='html'>&lt;img src="http://static.flickr.com/29/51238796_cfaec90da3_o.gif"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Durante una hora nadie se atrevió a tocar el cadáver de Claudio. Por fin Agripina se puso en pie y dando palmadas ordenó a los criados que limpiaran la sangre y llevaran a su difunto marido a su lecho. &lt;br /&gt; - Nerón, ya lo has oído, el emperador te nombra sucesor puesto que la labor de Británico es restaurar la República. - le dio un ataque de risa y aprovechó las lágrimas para avisar a la guardia.&lt;br /&gt; La Guardia Pretoriana estuvo velando toda la noche, a la mañana siguiente acompañaron a Nerón con su madre y mi persona al Senado. Los senadores, podridos por el largo tiempo de agachar la cabeza ante los soberanos, rindieron toda clase de honores a mi amo. No le hicieron Padre de la Patria por que todavía era muy joven. Mi señor no les guardaría rencor por aquello, aunque inexplicablemente muchos fueran encontrando la muerte en el futuro. Séneca, un estoico íntegro como nadie, y a la sazón tutor de mi amo, ungió con unos nada fingidos parabienes la era de esplendor que se extendía ante Roma.&lt;br /&gt; Perdono deudas, repartió trigo e incluso cuatrocientos sestercios por cabeza entre el pueblo. Si luego la codicia provoco un repunte inflacionista que arruinó a muchos, fue culpa de la maldad del espíritu humano.&lt;br /&gt; Ademas de inquietud científica, mi amo siempre fue un artista. Por desgracias que no vienen al caso, fue instruido por saltimbanquis o gente de la farándula en su niñez, hasta que el buen Claudio le restituyó los bienes de su familia. Tocaba la lira con maestría, recitaba el griego como un oriundo de Atenas y gustaba de representar obras de teatro que ponía en escena a su manera.&lt;br /&gt; Hizo traer a Terpno, el mejor arpista de la época para que tomara parte en su educación. Y así pasaron los primeros meses de su reinado.&lt;br /&gt; - Terpno, ¿no es verdad  que mi voz puede competir con el mejor bardo de la Galia? - le preguntó Nerón.&lt;br /&gt; - Por supuesto, es digna de los dioses.&lt;br /&gt; - ¿Has oído Séneca?. ¿Creéis que podría debutar en el teatro de Nápoles?.&lt;br /&gt; Séneca estaba en el extremo más alejado de la sala golpeandose la nuca con una preciosa columna corintia traída de Alejandría. Junto con otra, soportaban el peso de un falso friso en el que se representaba a Vulcano poniendo los grilletes a Prometeo para su eterno castigo. Séneca siempre se sentaba en ese lugar cuando mi amo nos deleitaba con su arte.&lt;br /&gt; - Ese día - dijo Séneca con voz solemne -  temblarán los cimientos de la tierra por el asombro de los dioses.&lt;br /&gt; - Entonces no hay más que decir. Mañana saldremos de incógnito para Nápoles.&lt;br /&gt; Aquella noche vino a mi habitáculo y mientras me utilizaba para apagar sus ardores divinos me iba deleitando con todos y cada uno de los versos y  cantos que regalaría a los napolitanos. En mitad de una fantástica oda al dios Pan entró su madre.&lt;br /&gt; - Nerón, no crees que ya eres mayorcito para jugar por las noches con Glúteo. Octavia se queja de que tiene que dormir sola y tu debes cumplir tus obligaciones como emperador.&lt;br /&gt; - Madre, no seas aguafiestas. Glúteo es el que mejor entiende mi arte.&lt;br /&gt; - No, si tu madre tiene razón, deberías compartir tu sabiduría con los demás.&lt;br /&gt; Y en efecto lo hizo. Compartió en mi habitación con su madre la sabiduría que había compartido conmigo. A partir de entonces, Agripina sería participe de su arte con mayor frecuencia que su esposa Octavia. A la dinastía claudia le viene de familia eso de ser cariñoso con sus parientes próximos. Agripina, después de convivir con su hermano Calígula, estaba curada de espanto.&lt;br /&gt; La comitiva en la que viajábamos estrictamente de incógnito, con sus cien carretas , doscientos soldados y demás fauna, entró en Nápoles bajo un lecho de flores que la ciudadanía tiraba a nuestro paso de forma espontánea. El teatro estaba rebosante de público y los competidores eran despedidos con discretos aplausos. Desde el medio día hasta que empezó a oscurecer, mi amo enlazaba su poesía con cantos surgidos de la más bella y divina inspiración. Tocaba la lira con un estilo moderno que desafiaba la escala musical pitagórica y nos catapultaba al éxtasis con tonalidades que jamas humano alguno pensó que fueran posibles de ejecutar. En mitad de uno de sus más agudos chillidos llenos de arte, cuando imitaba en una canción pastoril el suave mugido de un buey lamentandose por no poder satisfacer a su amada, se materializó la profecía. Como el sabio Séneca había anunciado, el escenario tembló y los dioses bramaron de satisfacción. La plebe, inculta e ingrata, pensó que se trataba de un terremoto. Los desagradecidos que intentaron salir, desairando al artista, se encontraron con el justo y merecido acero de la guardia que los volvía a empujar hacia adentro. &lt;br /&gt; Haciendo caso omiso de los temblores de tierra, mi amo siguió regalándonos con su magnificencia hasta que volvió a despuntar el alba. Finalmente la gente comprendió, pues dicen que cuando nos marchamos, hicieron sacrificios en todos los templos como acción de gracias. Ni que decir tiene que el jurado nombró a Nerón campeón absoluto de todos los tiempos, colmándolo de condecoraciones.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Como gran artista que era y solo por experimentar, quiso ponerse en la piel de salteadores de caminos para poder escribir una tragedia sobre las aventuras y desventuras de un ladronzuelo. Por la noche, acompañados de esclavos provistos de porras, representábamos el guión al dedillo. Entrábamos en las tiendas de los mercaderes de Roma destrozando, golpeando y dándonos al pillaje. Después, con el fruto de nuestras salidas nocturnas, subastábamos los bienes entre patricios y comerciantes. Muchos de ellos reconocían sus pertenencias, pero como sabían que mi amo lo hacía por puro afán artístico, no rechistaban lo más mínimo. Al menos, jamás se conoció a nadie con vida que lo hubiera hecho. &lt;br /&gt; En una de esas salidas unos mercaderes resabiados y sin juicio, la emprendieron a pedradas con nosotros. Mi buen amo protegía mi retaguardia con tal eficiencia, que todas las piedras me dieron en la cara y ninguna en el culo. Allí tome plena conciencia de que en el cuerpo mortal de Nerón se ocultaba un Dios y no un hombre. A partir de ese día me comprometí a librarle de tan mezquina envoltura que , por modestia, se negaba a abandonar. Cuando destruyera su cuerpo mortal, su divinidad iluminaría el mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13223099-112896374514885643?l=rinconaltramuzbis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/112896374514885643/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13223099&amp;postID=112896374514885643' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/112896374514885643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/112896374514885643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/2005/10/spqr-historia-de-gluteo-ii-parte.html' title='SPQR HISTORIA DE GLUTEO II PARTE'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099.post-112881460888997041</id><published>2005-10-08T16:27:00.000-07:00</published><updated>2006-03-21T09:26:48.660-08:00</updated><title type='text'>SPQR  HISTORIA DE GLUTEO I PARTE</title><content type='html'>&lt;img src="http://static.flickr.com/25/50605473_29c99d3c37_o.gif" /&gt;&lt;br /&gt;Mi nombre es Glúteo, me lo puso mi amo al nacer, bendiciéndome con el nombre griego en todos sus sentidos. Esta es una historia sobre mentiras y calumnias hacia un hombre de ciencia y el mayor artista de todos los tiempos. El sacrificio y el estudio fueron sus motores. La posteridad, perversa e ingrata, pudiera confundir las enormes virtudes de mi señor, con los más espantosos vicios.&lt;br /&gt;Yo tenía pocos años entonces, pero ya era el favorito de Nerón. Siendo todavía emperador el venerable Clau-clau-claudio, el ansia incansable de saber y el amor por el conocimiento, le llevaron a mi amo a poner en práctica un experimento. Fascinado por la naturaleza, en la que las fuerzas opuestas se contrarrestan, decidió probar un remedio homeopático con su padrastro.&lt;br /&gt;- Mira Glúteo - me decía - , esta variedad de seta provoca parálisis, pero a mi padrastro no le afectará mucho por que ti- ti-tiene la len, la len-gua medio acostumbrada a ello. Esta otra provoca locuacidad antes de matarte, pero como Claudio parece tener vitalidad para vivir mil años se quedará sólo con los efectos positivos. Así, a partir de mañana, el emperador será un orador digno de la dinastía de los Césares.&lt;br /&gt;Cociné yo mismo una mixtura de esas setas en mi habitación. Como favorito de Nerón tenía mis privilegios y derecho a un habitáculo, no las salas comunales de la servidumbre. Allí permanecería perenne el fuerte aroma de mi amo. Como una señal de bendición de los dioses, Nerón emanaba un fuerte olor. Sus cabellos rubios peinados al estilo de las hetairas griegas le conferían un aire olímpico y sus ( para sus enemigos ) escuchimizadas piernas, eran un tributo al arte Jónico y la delicadeza.&lt;br /&gt;Como corresponde a un dios, su oronda barriga era marca de su importancia, no de su glotonería, como dirían los maliciosos.&lt;br /&gt;Cuando tuve preparada la mezcla, me acerqué a las cocinas. Sabía que Claudio desconfiaba de toda la servidumbre, pero a mi no me tenía en cuenta. Antes de un banquete, el emperador llevaba a los catadores de comida a su lugar de preparación. Cuando quedó satisfecho, dejo a cargo de las viandas a un esclavo suyo de confianza. Yo me limitaba a remolonear por ahí.&lt;br /&gt;- ¿Qué haces aquí, pódex ( asshole en latín)? - me dijo Claudio.&lt;br /&gt;Yo llevaba el cuenco de setas y puse en marcha el plan de Nerón.&lt;br /&gt;- Mi amo Nerón me dijo que le llevara tus setas para ponerle unos condimentos especiales de Siria para sorprenderte, oh gran Claudio.&lt;br /&gt;- Pues déjalas aquí. No me gustan las sorpresas. - Claudio me arrebató el cuenco y las miró con deseo. Le encantaban las setas.&lt;br /&gt;- No me llamo Pódex, me llamo Glúteo. - Le quise puntualizar altivo.&lt;br /&gt;- ¡Ve-vete de aquí, culo, ve-vete con tu culo a otra parte!. Esta discusión me ha dado hambre. Vamos a cenar. - le anunció a su criado.&lt;br /&gt;En la sala de banquetes estaba toda la familia reunida. Claudio llevaba en sus manos el cuenco de setas. Pensó que puesto que yo tenía la orden de enviarselo a Nerón, era el único alimento que todavía no había sido manipulado.&lt;br /&gt;- ¿No crees que es poco romano utilizar a un esclavo medio desnudo para apoyar los pies? - le preguntó Claudio a su hijastro mientras comía con deleite sus “saludables setas”.&lt;br /&gt;- A Glúteo le gusta - contesto Nerón.&lt;br /&gt;- Culo no se atrevería a lle-llevarte la contraría, como hombre importante de Roma, tienes que comportarte de una manera más seria.&lt;br /&gt;- Deja al chico en paz - interrumpió Agripina, la madre de Nerón y esposa del emperador - , hace poco que viste la toga viril y no tienes que ser tan severo con nuestro pequeñín.&lt;br /&gt;- ¡Que, ppppp!. - por un momento pareció que a Claudio le iba a estallar la cabeza - ¡Agripina no me jodas!, ese hijo tuyo hace años que tiene pelos en los huevos. - Repentinamente se puso en pie y dijo:&lt;br /&gt;- ¡Heliodógenes!, saca el mejor vino y tira por la letrina este veneno del Rinh.&lt;br /&gt;El experimento del artista parecía funcionar. La parálisis perdió fuerza y el emperador paseaba de un lado a otro de la sala como si tuviera veinte años.&lt;br /&gt;El criado llegó con una gran ánfora de vino griego resinoso que es lo que Claudio entendía por buen vino. Llenó una gran copa y tragó su contenido al estilo bárbaro, sin diluir ese vino de tanto grado en agua.&lt;br /&gt;- Hace mucho tiempo - puso tono de gran orador tras haber bebido media ánfora -, el divino Julio destruyó a la República.&lt;br /&gt;- Ahora vuelve con sus nostalgias republicanas - le susurró Agripina en voz baja a su hijo Nerón.&lt;br /&gt;Claudio levantó el dedo incide con severidad y prosiguió.&lt;br /&gt;- Julio siempre dijo que no quería ser Rey de Roma, pero se apropió de todos los poderes e hizo de las instituciones romanas un simulacro, una pantomima.&lt;br /&gt;- ¿Acaso eran mejores los Catones, Cicerones y ese payaso de Pompeyo? - interrumpió con ironía su hijo Británico.&lt;br /&gt;- Me duele mucho que digas eso, hijo. Si, eran unos bobos, unos hipócritas y unos malnacidos. - hizo una pausa para tomar aliento - . ¡Como todos nosotros!. En la República, los imbéciles, los tunantes, los soplagaitas y la escoria prosperan, es cierto. Pero cabe la posibilidad, aunque sea de casualidad, de que las altas magistraturas, de forma eventual, se vean ocupadas por hombres con un mínimo criterio.&lt;br /&gt;- No reconozco a tu padre - le comentó en voz baja Agripina a Británico.&lt;br /&gt;- Yo, Claudio el lelo, el tartamudo, el idiota, he visto lo que una dinastía puede ofrecerle al mundo. He visto como mi tío Tiberio, el hermano de mi padre el gran Druso, era carcomido por el virus de la monarquía y convertido en un ser infame y dado a todos los vicios. Tiberio, que era un gran militar, se fue transformando en el hombre vengativo y ruin que Roma recuerda. Si la historia es benévola con él, se debe a su última fechoría. Si, la de nombrar heredero a su sobrino-nieto Calígula. Lo hizo de forma consciente para martirio de Roma. Sin embargo, a pesar de haber sido criado en parte por las influencias de Tiberio, los comienzos de Calígula parecían esperanzadores. El pueblo le quería, no en vano era hijo de Germánico. Los soldados le dieron el sobrenombre cuando se ponía las botitas militares acompañando a su padre en las campañas de guerra; estaba muy gracioso con esas cáligas diminutas.&lt;br /&gt;Poco a poco, la podredumbre se fue abriendo paso y lo peor de los claudios fue saliendo a la luz: El incesto, la crueldad, la desconfianza, el asesinato. Si, reinó pocos años, pero tuvo tiempo de realizar todas las ofensas posibles a la dignidad romana. Prostituyó a mujeres senatoriales, hizo senador a su caballo Incitatus y ...&lt;br /&gt;- realizó una pausa para mirar malévolamente a su esposa - , si, y posiblemente te hizo a ti su potranca, como al resto de tus hermanas. Que yo sepa, tu hermano se acostó con todas vosotras. Eso es lo que opinaba del Senado del Pueblo de Roma tu querido hermano.&lt;br /&gt;- A los senadores no pareció importarles mucho, puesto que se sometieron. - Dijo Agripina, sin entrar en detalles sobre lo que le atañía personalmente en relación a su difunto hermano Calígula.&lt;br /&gt;- Estáis desvariando Padre, me voy a casa, no quiero pasar más vergüenza a tu costa. - Británico abandonó la sala a grandes zancadas.&lt;br /&gt;- No entendéis nada, pero da igual. Yo, Claudio el cobarde, el que no quería ser emperador cuando la guardia Pretoriana le sacó de detrás de un tapiz; el que accedió a la corona para salvar su vida y el sueldo de la guardia, voy a enmendar el error. Aquí en mi toga, oculto un pergamino con mi verdadera última voluntad. Sí, restauraré la república. Sí, mi hijo comprenderá, el puede ser un elemento clave para la restauración. Hoy se ha ido enfadado pero comprenderá.&lt;br /&gt;La mirada de Claudio se quedó fija en el plato de setas y poco después mirando hacia abajo, donde yo servía de cojín a los pies de Nerón, pareció comprender que su cena había sido previamente condimentada, después de todo. Un gran vómito negro empezó a brotar de su boca ante la mirada fascinada de mi amo. El éxito había sido rotundo. Durante unos minutos, el emperador fue locuaz y ágil, pero la naturaleza envidiosa del triunfo de un genio como Nerón, quiso truncarlo, llevándose la vida de su padrastro.&lt;br /&gt;Este fue el comienzo de la labor de un hombre inquieto ante los retos del cosmos y comprometido con el arte y con la ciencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13223099-112881460888997041?l=rinconaltramuzbis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/112881460888997041/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13223099&amp;postID=112881460888997041' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/112881460888997041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/112881460888997041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/2005/10/spqr-historia-de-gluteo-i-parte.html' title='SPQR  HISTORIA DE GLUTEO I PARTE'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099.post-112655001902821427</id><published>2005-09-12T11:31:00.000-07:00</published><updated>2005-09-12T11:33:39.033-07:00</updated><title type='text'>11 DE SEPTIEMBRE DE 1714</title><content type='html'>&lt;img src="http://static.flickr.com/24/42747296_064244a682_o.gif"&gt;&lt;br /&gt;La Guerra de Sucesión fue fruto de la disputa dinástica tras la muerte de Carlos II. Como “El Hechizado” no dejó descendientes, se armo la de Dios es Cristo en toda Europa. Comenzó la guerra.&lt;br /&gt;Por la Casa de Austria competía el que hubiera sido Carlos III de España y por la Borbónica el que finalmente fue Felipe V. Ambos dilapidaron fortunas enteras a costa de los españoles para hacerse con la Corona. Los nobles apoyaban una u otra causa en función de las prebendas, privilegios o parabienes que les ofrecían los pretendientes. En los coletazos finales, durante el sitio de Barcelona, Rafael de Casanova, con el viento ondulando su pelo y la bandera de Santa Eulalia, arengaba a los defensores. Se hizo famoso aquel 11 de septiembre de 1714 por “casi morirse”  durante el asalto ( murió de viejo en Bajes, en 1743 ), defendiendo los privilegios otorgados por el pretendiente Carlos  a los notables de su causa. En 1719 le fueron restituidos sus bienes. Cuentan que iba a rechazarlos heroicamente, pero al igual que no derramó hasta la última gota de su sangre en Barcelona, decidió aceptar patrióticamente para desconcertar al enemigo.&lt;br /&gt;Hasta aquí todo normal y típico de los avatares históricos. Incluso sería comprensible que sectores monárquicos conmemoraran la efeméride por su canto a los Reyes de España por la gracia de Dios. La cosa se vuelve surrealista cuando se ve a ERC y otros independentistas genuflexos ante un monumento a la monarquía española. Cierto que no es más extraño que cuando el Lendakari Ibarreche habla de un conflicto de más de 170 años que coincide con la primera guerra Carlista (1833). Aquellos Carlos aspiraban también al trono de España, no al de Ondarribia. &lt;br /&gt;Incluso el independentismo escocés va de ese palo glorificando la resistencia Jacobita de la batalla (perdida) de Culloden (1745). Carlos Estuardo aspiraba al trono de Gran Bretaña, no sólo al de Escocia, para eso se hubiera quedado en Holanda comiendo queso.&lt;br /&gt;Y es que definitivamente, cuando el nacionalismo entra por la puerta, la historia sale por la ventana.&lt;br /&gt;Quizás debieramos celebrar la batalla de Hastings como el día de la mujer trabajadora. ¿Que qué tiene que ver?,  yo que sé, pero ya puestos....&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13223099-112655001902821427?l=rinconaltramuzbis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/112655001902821427/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13223099&amp;postID=112655001902821427' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/112655001902821427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/112655001902821427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/2005/09/11-de-septiembre-de-1714.html' title='11 DE SEPTIEMBRE DE 1714'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099.post-111722095518500850</id><published>2005-05-27T12:08:00.000-07:00</published><updated>2006-10-31T08:20:40.450-08:00</updated><title type='text'>DE LA HISTORIA Y LA MISERIA</title><content type='html'>&lt;img src="http://photos10.flickr.com/15506187_36dad9ff80_o.jpg"&gt;&lt;br /&gt;        DE LA HISTORIA Y LA MISERIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retumban los cristales, ululan los vientos en el caserón. Ives Montpelier se acurruca en el camastro. Desde que murió Marie, las noches son frías, desde que le abandonó el servicio, nadie calienta la cama. A sus setenta años se encuentra débil y lleno de fantasmas, lleno del horror de su pasado. En el dormitorio, las sombras del dosel toman vida y adquieren formas; metáforas de sus miedos y certidumbres.&lt;br /&gt;La naturaleza le obliga a ir al retrete. El suelo está tan frío como sus pies, por lo que no lo nota. La puerta del excusado está abierta, hay luna llena, pero prefiere tirar de yesca y encender el candil. El agujero del tablón tiene los bordes sucios, evidentemente no es óxido, es la vejez descuidada, es la podredumbre de su alma.&lt;br /&gt;Un despeño diarreico, acompañado de espasmos, es ayudado por el ritmo de los truenos. Oye como la puerta del dormitorio se abre y unos pasos pesados y firmes se aproximan a su trono. El único lugar para huir sería el pozo al que expulsa sus detritus, pero no cabe, al menos todavía.&lt;br /&gt;Al levantar la vista, se encuentra con un viejo conocido, un maldito demonio que debería haberse perdido en el olvido. Todavía puede reconocer la enorme mandíbula y esas simas que contienen sus ojos.&lt;br /&gt;- Que mal te ha tratado el tiempo, Ives. Tenias mejor pinta cuando luchábamos contra los ingleses en las riberas del Potomac. - frunce el ceño con desagrado, la peste es insoportable.&lt;br /&gt;Durante unos segundos siente desmayarse, querría estar a mil millas de aquí, finalmente dice:&lt;br /&gt;- ¡Tuve miedo!, tenía diez y ocho años -. Los retorcijones le impiden seguir hablando, es una máquina de frutos hediondos, es una fosa séptica con patas.&lt;br /&gt;- Ya sabes a que he venido, ¿verdad?.&lt;br /&gt;- ¡¿No me ves?!, estoy enfermo - un redoble de intestinos lo corrobora.&lt;br /&gt;- Pero afortunadamente no estás muerto, de momento. Helen está esperando abajo. Ya no somos jóvenes y a ti se te acaba el tiempo-. Le levanta en vilo y le limpia el trasero con el camisón. Se lo quita como quien descubre una escultura y le empuja sobre la cama.&lt;br /&gt;- ¡Vístete, sabandija!, llevamos más de cincuenta años tras tu pista, te dije que te encontraríamos.&lt;br /&gt;Le tiemblan unas piernas que servirían para estudiar anatomía. Se coloca los calzones al revés; vuelta a empezar. Los ecos de la guerra de las antiguas colonias de su Majestad británica, el rey Jorge , resuenan como las campanas de Saint Michel; la iglesia de su pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi nombre es O´Sanders, Ian O´Sanders. - una cara extraña, de amplia sonrisa y con el mentón más grande jamás visto, irrumpe en su campo visual.&lt;br /&gt;- ¿Oui?, ¿Que voulez-elle, Monsieur?. - Se sorprende Ives del asaltante que se le cruza en el camino. Hoy ha cazado tres liebres, lo lleva claro si piensa quitárselas.&lt;br /&gt;- Lo siento - dice Ian en francés - , no quería asustarte. Vengo de América en misión oficial. El Coronel Krugger me envía al continente a reclutar mercenarios para nuestra causa. En el pueblo me dijeron que tenías buena puntería. - le examina con detenimiento - , pero si tienes miedo puedes quedarte en casita, quizás llegues a ser un porquero feliz.&lt;br /&gt;Pudo haber dicho no, pero dijo sí. Ver mundo, salir del pueblo, la aventura y la riqueza. Ya durante el viaje había cosas mosqueantes en Ian. Le hablaba sobre lo uno, lo otro, los poderes ocultos, la magia, los ingleses, los iniciados, cosas. De los doscientos mercenarios que reforzarían el Regimiento de Krugger, él era el único con quién intimaba. A pesar de sus quince años, aparentaba alguno más. Tampoco iban a hacer muchas preguntas. Su madre dijo:&lt;br /&gt;- Vete, vete antes de que vuelva tu padre, abandónanos ahora cobarde. ¡Con el trabajo que hay que hacer en la granja!. Vete con los impíos, con los renegados del rey vecino, con los sin Dios. ¡Escupo en mi vientre, mal hijo!.&lt;br /&gt;Al llegar al Nuevo Mundo le extrañó que no arribaran a ningún puerto importante. Anclaron en una cala perdida y tomaron caminos que parecían rutas de tramperos o animales. El campamento estaba en la espesura de los Apalaches. Nunca fueron encuadrados en el ejercito regular de los rebeldes, nunca tomaron parte de batallas de renombre y, hasta los extraños últimos días, nunca vio ni de lejos a Washington ni a nadie de calidad. La explicación vino con la práctica, con el cometido de su Regimiento; el más irregular desde que las hordas Hunas asolaron Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la lluvia, los caminos son lodazales cuasi intransitables, una columna británica escolta a las mujeres e hijos de la oficialidad inglesa. La señora del Coronel Perkins mira de soslayo al joven y apuesto Teniente Kennet, le da un codazo a Linda Parks, la legítima del Comandante Parks.&lt;br /&gt;- ¿A qué no sabes que sable me estoy tragando, querida?.&lt;br /&gt;- Al Sargento Moods, lo sabe todo el cuartel. Tendrías que ser más discreta. - responde con suficiencia.&lt;br /&gt;- No, no, no - mira con más descaro a un encarnado Teniente Kennet.&lt;br /&gt;- ¡Zorra!, no pienso volver a hablarte en mi vida - finge una envidia que en el fondo es real.&lt;br /&gt;- Te diré que debería estar en Lanceros en lugar de artillería. - se ríe sin disimulo.&lt;br /&gt;- Te odio. - Lo dice en broma, pero es en serio.&lt;br /&gt;El teniente ordena el alto. Hay demasiada maleza en mitad del camino que impide el paso de las carretas. La tropa está confiada, el territorio es controlado por Inglaterra y no es previsible que existan rebeldes. Kennet se coloca el paquete para poder lucirlo ante las pollitas mas jóvenes de la expedición. No puede aspirar a mayores ascensos, bastante suerte ha tenido con llegar a ser oficial; pero para ir más arriba necesitaría padrinos. No probará las mieles del alto mando, pero al menos joderá con sus mujeres. Se va aproximando hacia la reunión de conejitas y menea los muslos de forma que el vuelo de la casaca escarlata no oculte la regia protuberancia de sus pantalones blancos y ajustados. El Teniente nota como un mordisquito en la entrepierna, la cosa está a huevo para encandilar a las más modositas, incluso ve que la pequeña Beth abre la boca con asombro. En ese mismo momento se oyen varias detonaciones. Algo no va bien, en el instante que siente su mano empapada en sangre ve como la cabeza del portaestandarte Leeds estalla.&lt;br /&gt;Por la pernera del pantalón circula el río tibio de sus fluidos junto con resto de las criadillas. Cuando el dolor empieza hacer presa, un tajo liberador de bayoneta le abre una sonrisa en el cuello. Todo son gritos, todo es horror. La señora Perkinns es asaltada por tres salvajes que bien pudieran ser tanto rebeldes como forajidos. No hay una uniformidad clara en  los atacantes, salvo por la brutalidad. Ives tiene la adrenalina bullendo como un tambor a ritmo de carga. Está ciego de placer. Es su décimo asalto de este tipo y ya está acostumbrado a la rendición de sus víctimas. Cuando los que van a morir ven lo inevitable, parece que son ellos mismos los que por propia voluntad se dejan degollar.&lt;br /&gt;- Venga perrita, estate quieta que no te puedo arrancar las enaguas.&lt;br /&gt;- Mi tío Lord Cornwallis te asará vivo. - le inca las uñas en la cara.&lt;br /&gt;- Así me gusta, que haya un poquito de diversión. - Ives está encendido.&lt;br /&gt;Una garra gigantesca le aparta de su presa y lo estampa contra el suelo.&lt;br /&gt;- Krugger, ven aquí - dice Ian.&lt;br /&gt;Krugger e Ian hablan en voz baja, parecen acordar algo. En contra de lo habitual, dejan a tres casacas rojas con vida y arrancan los corazones de las víctimas. Como el resto del Regimiento se ha servido con lo suyo, no se preguntan por que han respetado a la chiquilla pariente de Lord Cornwallis.&lt;br /&gt;En el campamento da comienzo un ritual que ya es asimilado como normal. Los corazones son cocidos y repartidos entre los doce “oficiales” del peculiar Regimiento. Krugger es el maestro de ceremonias, seguido por Ian O´Sanders y la “Capitana” Helen. Helen tiene pinta de putilla cara, pero pertenece a Krugger. A sus dieciocho años, Ives es Teniente de esta congregación.&lt;br /&gt;Al llegar la noche, nota movimiento en la zona. Desde que el año pasado cayó Charleston, la moral de los patriotas, que rara vez encuentran, está muy baja; pero algo está cambiando. No sólo le pareció ver por este estercolero a Francis Marión, si no que si el oído no le falla:&lt;br /&gt;- Jean Baptiste, no me fío ni de Washington, ni de Jefferson, ni de la mayoría de los colegas que guiarán las riendas de este país. - Le comenta Krugger a su interlocutor, ajeno a que la tienda de Ives está justo al lado. Ives piensa: “¡Jean Baptiste!. ¿Será el propio General Rochambeau?.&lt;br /&gt;- No es culpa nuestra, Lafayette cree que lo haremos mejor en Francia. - muestra respeto a su superior en grado ( no en el militar, si no en otro grado...).&lt;br /&gt;- No nos andemos con rodeos, sabes tan bien como yo que el Demiurgo sólo es complacido por la entropía. ¡La sangre, la sangre y la sangre es la fuente del poder!.- Se seca el sudor de su manchada calva con sus artríticos dedos y prosigue. - Nos quedan dos comuniones más para que los números cuadren. Pero tenemos que tener cuidado, hoy casi jodemos a la sobrinita de uno de los nuestros.&lt;br /&gt;-Te refieres a Lord Cornwallis, supongo. - comenta el General Rochambeau con tranquilidad.&lt;br /&gt;- Efectivamente, en pocos días, sentenciaréis la guerra: tú, tu Lafayette y ese rajado de Washington. Un correo de Lord Cornwallis, un aprendiz, nos da todos los detalles del ejército Británico. Si fuera necesario, el propio Lord dará órdenes inconexas a sus hombres para que ganéis la batalla. Yorktown será el fin del Imperio en la colonias. En fin, estoy decepcionado con los futuros “constructores” de estas tierras, cuando acabe esto, lo de Francia no puede fallar. - Krugger pone cara de haber terminado.&lt;br /&gt;- Yo creo que es culpa de ese Franklin, que es muy purita... - es interrumpido por un imperativo gesto de hastío.&lt;br /&gt;- No me interesa, nosotros haremos dos partidas más con nuestros iniciados, con lo que habremos obtenido el poder que América puede darnos. Espero verte en París. No hay tanto tiempo para prepararlo todo como crees. En menos de diez años , con la fuerza espiritual acumulada de los doce en los doce sacrificios, Francia marcará una nueva era. Los que diseñamos la arquitectura social, los nuevos constructores ordenaremos el mundo. - Suspira - Pero con sangre, Jean Baptiste, General de Rochambeau, con mucha sangre. Esta guerra ha sido una mierda, no llegamos a los treinta mil muertos ni borrachos en los siete años que llevamos de conflicto. Necesitamos centenares de miles, sólo en Francia. Son imprescindibles millones en Europa o si no todo se irá al traste. - Le coge la mano con algo parecido al cariño. - Mucha sangre, Jean, mucha sangre; no esta mierda.&lt;br /&gt;Ives apenas entiende nada, y sin embargo forma parte de ello, es uno de los doce. Hablando de doce, el integrante femenino del grupo, Helen, acaba de entrar en su tienda. Helen pertenece a Krugger, todos lo saben. La muy golfa tiene una sonrisa que da miedo. Su mano se introduce por su pantalón y manosea a un Ives que siente una mezcla de gozo y miedo a ser descubierto. Helen suelta una carcajada que puede sentirse desde Boston y se va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ives camina al frente de su sección, meditabundo por lo que había escuchado hace unas semanas. Las últimas noticias cuentan que el ejercito franco-americano ha infligido una derrota total a los ingleses en Yorktown. La guerra está prácticamente ganada. Krugger les ha dado un mapa con el punto de encuentro para la próxima misión. Junto a la senda de una arroyuelo del río San James se encuentran con un indio Shawnee. Hace años, cuentan que los echaron más allá de los Apalaches, éste debe andar despistado. Les lanza una serie de gritos y mirando fijamente a Ives, ladra lo que bien podrían ser maldiciones. El soldado Muller le dispara un tiro a quemarropa, saca su machete y le arranca la cabellera después de desvalijarlo.&lt;br /&gt;Están en Noviembre y la lluvia es helada, la mirada del indio la tiene incrustada en el cráneo y ver su pelo colgando del macuto de Muller no arregla las cosas. Cuando por fin llegan al punto de reunión, una columna de humo les anuncia que las otras secciones han empezado sin ellos. En una de las granjas se encuentra Krugger junto a Ian.&lt;br /&gt;- ¡Venga Ives, no tenemos todo el día!- Grazna el Coronel.&lt;br /&gt;En el suelo están los cadáveres desnudos de hombres, mujeres, niños y ancianos. El resto de la tropa se arroja al asalto contra los supervivientes, que horrorizados, tratan de huir. Cuatro soldados le han quitado los calzones a un granjero y le están cortando los testículos con un alambre. Cuando se los han arrancado, los meten en la boca a su hija de unos doce años y acto seguido la tiran al suelo levantándole la falda. El viejo Flinn ya tiene los pantalones en las botas y se abalanza frenético sobre ella. De una cuadra sale una joven con el rostro descompuesto, se sostiene el vientre ensangrentado con las manos y murmura: “ mi bebe, mi bebe”. Se oye un golpe sordo y por la ventana sale volando una masa informe: es el nasciturus de la joven, cuya manita se agarra con espasmos a su cordón umbilical.&lt;br /&gt;Desde que llegó a América todo fue como en un sueño. No tiene otra idea de la guerra que la que aquí le han enseñado. De todos modos, algo no cuadra. Como quien despierta de una pesadilla se da cuenta de que no puede se normal que estén degollando a colonos. ¿Nadie lo ve?, esta vez no son casacas rojas, son americanos. Bueno, la mayoría de la veces tampoco, pero al menos eran los porteadores de suministros o gentes que tenían una vaga relación con los intereses de Su Majestad. A causa de lo escuchado entre el victorioso Rochambeau y Krugger, se siente cada vez más, como un peón en el que el surgimiento de nuevas Naciones, los bandos y las causas, son transcendidos por intereses que están más allá de la vista del común. El presunto enemigo y derrotado en Yorktown, Lord Cornwalis, es considerado por Krugger como uno de los suyos. No hay duda, es lo que dijo. Es más, no le dejó cepillarse a su sobrina y eso que ni Krugger ni Ian son nada, nada, pero que nada remilgados.&lt;br /&gt;Fue como una revelación, tenía que escapar de todo esto. Aprovechando la confusión se fue separando del grupo e internándose en el bosque. Una manaza de la consistencia del acero le agarra por el cuello.&lt;br /&gt;- ¿Dónde crees que vas, caballerete? - es la voz de Ian O´Sanders. - Nos quedan dos rituales más y necesitamos que los doce seamos los doce. ¿Entiendes?. No nos puedes abandonar ahora.&lt;br /&gt;Lanza una patada hacia atrás al azar y hace diana en la pelotas de Ian. Ives consigue zafarse y huye como alma en pena.&lt;br /&gt;- ¡Te encontraremos bastardo!. ¡Aunque te escondas en el fin de mundo!- grita agónicamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ives baja las escaleras del caserón dando tumbos y seguido de Ian. Al salir al camino, un carruaje negro pero elegante espera en la entrada. Es obligado a subir y colocado entre dos caballeros, uno de los cuales tendrá la misma edad que él. Enfrente hay una señora con el pelo completamente cano. Helen le observa con los mismos ojos que cincuenta años atrás. Ella sostiene en la mano un periódico reciente: Octubre de 1833 , no se que de nuestro rey de Francia Luís Felipe que tal y tal, que si sufragio censitario Pascual. Helen le pone una nudosa mano en el muslo e Ives da un respingo.&lt;br /&gt;- Ives, veo que te sigo impresionado. - su risa es idéntica a la de aquella noche.&lt;br /&gt;Ian deja de dar instrucciones al postillón y sube al carruaje. Sus ojos son impenetrables, las arrugas potencian la dureza de sus facciones pudiéndose entrever la crueldad en su rostro.&lt;br /&gt;Recuerda dos o tres altos por el camino. Cuando paraban en una fonda se las apañaban para custodiarlo continuamente incluso al anochecer. La humedad y el olor del Atlántico le sorprenden por la mañana. El traqueteo del vehículo ha cesado. A lo lejos oye los gritos de dos pastores saludándose o cagándose en sus muertos, vaya usted a saber. Por el acento deduce que se encuentra en las costas de bretaña.&lt;br /&gt;- Hay que aprovechar la marea baja. - Dice en inglés el pasajero de su misma edad.&lt;br /&gt;Descienden por una tortuosa senda hasta llegar al nivel del mar. Allí les espera un bote que les llevará a un falucho que se divisa a media milla.&lt;br /&gt;El estreñimiento que ha conseguido tras sus diarreas, llega a su fin. Los calambres que siente son espantosos, las tripas suenan con ruiditos que hacen las delicias cómicas de los marineros que bogan en la barca. La diversión se acaba cuando pide permiso para evacuar, sencillamente no se ve capaz de aguantar más. Con desagrado le permiten desahogarse, pero actúa con tal rapidez que no pueden impedir que se ponga en cuclillas a sotavento, en la borda de estribor. La pasta liquida y fermentada impregna a todos los ocupantes. Los dos desconocidos que le acompañaron en el viaje, ponen cara de nadie. Helen abre los ojos con una furia impropia de su setentera edad e Ian crispa sus manos como controlándose para no estrangularlo. Los dos marineros, curtidos en los siete mares, se limitan a enjuagarse con agua de mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La embarcación llega a Inglaterra de noche. tiene la impresión de estar también en un lugar apartado. Después de vomitar repetidas veces, desembarcan en una playa que debe ser fondeadero de contrabandistas. Al menos se ven muchos lugareños, sin oficio ni beneficio, dando paseos con disimulo por la inmediaciones. El día es desapacible y una llovizna calabobos le va retorciendo los huesos. Avanzan hasta una caseta medio abandonada. Encienden dos faroles, uno lo dejan a la entrada y otro se lo llevan dentro. Vuelven a estar solos los cinco que iniciaron el viaje, aunque no se ha percatado de cuando les han abandonado los marineros que les trajeron.&lt;br /&gt;En el interior de la caseta hay una mesa y cuatro sillas. Evidentemente él no tiene silla. Al despuntar el alba se oye el cloqueo de caballos. Una patrulla de su Majestad de la Unión Jack, el rey Guillermo IV les escoltará hasta su destino.&lt;br /&gt;Le ponen una capucha en la cabeza y lo embarcan de cualquier manera en la trasera de un carromato, cubriéndolo con una manta. Pasan las horas y la humedad de un clima horrible le penetra en todas sus articulaciones. El dedo meñique del pie derecho no le duele, puede que por perderlo a los diez años al cortar leña. La garganta le pica horrores y sus ojos se ponen como tomates. Esto le resulta familiar, le recuerda un viaje que hizo a Londres años atrás. No hay duda, aunque no pueda verlo, se encuentran en esa maldita e insufrible ciudad de más de un millón de habitantes, hay que estar locos. Hollín, toneladas surgiendo de infinitas chimeneas y creando una niebla tan espesa, que no es necesario tener barriga para no verse las pelotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierde el conocimiento y despierta en una celda con las paredes de piedra. Debajo de su camastro hay una jarra de agua. Lo sabe, por que al despertar la ha tirado al suelo y se ha quebrado. Tiene una sed de mil demonios y retorcijones. En una esquina hay una especie de bacinilla, se aliviará allí.&lt;br /&gt;El cerrojo suena como una maquinaria de guerra oxidada.&lt;br /&gt;- Esto... Aquí es donde echamos la comida. - El agradable carcelero, sobrino de un bisonte cruzado con sapo cornudo se encoge de hombros y le sirve. Sale y le cierra la puerta.&lt;br /&gt;Pasa el tiempo, semanas o quizá un mes. Ya se había acostumbrado al rancho y a sus arañas. El carcelero le conduce por una serie de corredores hasta una sala donde una serie de señores le están esperando. Son doce, a cuatro de ellos ya los conoce. Forman un semicírculo dejándole en el medio. El maestro de ceremonias es Ian O´Sanders y a su derecha se encuentra Helen. También reconoce a los dos caballeros que le acompañaron. Llevan extrañas vestimentas y le miran con ferocidad.&lt;br /&gt;- Hace más de cincuenta años, por culpa de este traidor, dejamos un trabajo sin terminar - Ian utiliza un tono solemne -. Hoy restableceremos el equilibrio. No nos ha ido mal del todo, hemos hecho grandes cosas en Europa y sentado las bases de lo que va a ser su futuro. En cualquier caso, todos tenemos la convicción, de que si Ives Montpelier, el iniciado cobarde, hubiera terminado con su cometido, hoy el mundo entero sería regido con total dominio por nosotros. Hace sonar una campanilla y entran dos tipejos forzudos que lo dirigen a una especie de altar presidido por una serie de símbolos que le son familiares. Lo desnudan y lo amarran sobre la lápida.&lt;br /&gt;- El corazón de este miserable restablecerá la simetría que se perdió en el ritual de las américas.&lt;br /&gt;Se oyen ruidos fuera de la sala. Ian tiene el cuchillo levantado y mira con asombro a la tromba de soldados rojiblancos que penetra en la reunión.&lt;br /&gt;- Dije que era la última vez que permitiría estas monstruosidades, Lord Grey.&lt;br /&gt;Uno de los compañeros de viaje de Ives, Sir Charles Grey, señala al intruso con el dedo y le amenaza:&lt;br /&gt;- ¡Cuidado Guillermo!, sabes que tu corona pende del hilo que nosotros manejamos.&lt;br /&gt;Guillermo IV hace un gesto y la guardia desata a Ives y se lo llevan de allí.&lt;br /&gt;- Estoy dispuesto a que todo se vaya al traste si te empeñas en realizar estos juegos en las dependencias de mi propio palacio. - El monarca le sostiene la mirada a su primer ministro. La conversación, en última instancia, no es con su Primer Ministro Grey, salvo como persona interpuesta con el Gran Maestre Ian O´Sanders. El pulso queda en tablas, a nadie le interesa un escándalo abierto, amén de los fusiles de la guardia, claro. Tendrán que esperar. El Ministro mira a su jefe y este le da su aprobación.&lt;br /&gt;- Está bien, Guillermo, tu ganas. - dice Lord Grey.&lt;br /&gt;- El pobre desgraciado que hemos visto gozará de la protección de mi familia. El rey gira sus talones y se dispone a abandonar la sala. En el último momento se vuelve y añade:&lt;br /&gt;- Me ha parecido ver aquí al venerable Lafayette, el héroe que junto con Rochambeau y Washington nos jodió las colonias. ¿Porqué no te vas a tocarle las meninges a Francia?. ¿Porqué no medras para cambiar a Luís Felipe por...?. ¡Qué se yo!, otro Napoleón. - . El Marqués de Lafayette pone cara de asombro y preocupación. ¡Coño!, se dice el monarca, ¿habré acertado?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado cinco años. Ives, a sus setenta y cinco, es jardinero de la joven y nueva reina de Gran Bretaña. Al otro lado del estrecho, una reunión de conjurados , que rozan en su mayoría la edad del chocheo, conspira.&lt;br /&gt;- Bueno, tenemos un asunto pendiente. - A Ian O´Sanders le tiembla la mano.&lt;br /&gt;- Va a ser difícil manejarla, esta reina niñata está muy unida a Lord Melbourne y como no es muy partidario de nosotros, ha dinamitado casi todo nuestro trabajo en las islas. No hay quién se acerque.&lt;br /&gt;- ¡Leches!, si no podemos vengarnos de Ives, que no creo que vaya a vivir mucho más, al menos mi nieto podrá influir en Inglaterra cuando esta reina acabe su reinado. No creo que dure hasta el próximo siglo la reina esta... ¿Como se llama?.&lt;br /&gt;- Victoria abuelo, se llama Victoria.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13223099-111722095518500850?l=rinconaltramuzbis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/111722095518500850/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13223099&amp;postID=111722095518500850' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/111722095518500850'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/111722095518500850'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/2005/05/de-la-historia-y-la-miseria.html' title='DE LA HISTORIA Y LA MISERIA'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099.post-111722069298629421</id><published>2005-05-27T12:04:00.000-07:00</published><updated>2005-05-27T12:04:52.993-07:00</updated><title type='text'>DIPLOMACIA</title><content type='html'>&lt;img src="http://photos10.flickr.com/13614876_7e6c89e567_o.jpg"&gt;&lt;br /&gt; El Centurión Publio Cornelio Ralo no es descendiente de militares muy ilustres, es un Celto-Romano. Está a cargo de una guarnición en el muro de Adriano. No sabe que emperador hay en Roma ni le importa. Su Abuelo, que viajó al continente, fue el único miembro de la victoriosa Legión Fulminante del purpurado Marco Aurelio, que no tuvo derecho a su parte del botín. Le vieron suplicar por su vida a la hija de un guerrero Sármata derrotado que le amenazaba con un garrote. Dicen que le perdonaron la vida por que mancillaría el hierro de la espada que habría de cortarle la cabeza.&lt;br /&gt;Su cargo apenas tiene dotación económica por que el dinero del Imperio fluctúa. Simplemente fluctúa. El puesto es cómodo, los Pictos y Caledonios pasan la frontera y sus soldados pasan de ellos. Es un acuerdo mutuo. Su aldea se llama Cófix y está cerca de Segodunum. Viven de la pesca y sus cosas. Podría considerarse feliz.&lt;br /&gt;Un jinete se acerca al paso y sin prisa con un mensaje urgente para el comandante de la guarnición:&lt;br /&gt;&lt;tab&gt;- ¡Salve Publio!, el emperador Severo requiere tus servicios.- Publio mira hacia sus vecinos intentando averiguar quién se había chivado de su posición. No merece la pena, deja sus aparejos de pesca y se enfrenta al emisario:&lt;br /&gt;- ¿De qué lugar del Hades emerges tu? - intenta mantener una pose digna y romana. No obstante, con su capa amarilla y calzones remangados, más parece un bufón o una seta de invierno.&lt;br /&gt;- Soy el secretario del subsecretario del consejero de un patricio que trabaja para el emperador. - Abre mucho los ojos como diciendo: si tío, es verdad.&lt;br /&gt;- Pues tienes acento de por aquí. - Desconfía.&lt;br /&gt;- Si, es que empecé a trabajar hace tres días Mi nombre es Tolaicea.- Mira el augusto pliego como si fuera un báculo druídico o un arcano artefacto del Pueblo Antiguo.&lt;br /&gt;Subiendo un pie sobre el leño que le había servido de asiento y con un golpe teatral de su capa dice:&lt;br /&gt;- Bueno, leeme el mensaje.- Sonríe para sí, por que sabe lo que va a pasar.&lt;br /&gt;- El mensaje es para ti, es personal - dice sonrojandose.&lt;br /&gt;- ¡Qué ya lo sé coño !, leemelo ¡méntula!.&lt;br /&gt;- No se leer muy bien - admite por fin.&lt;br /&gt;- Acabáramos, pues ya somos dos.¡Vaya secretario!.- Tolaicea ya le cae mejor. Le invita a pasar a su casa, entre ambos quizás consigan descifrar el mensaje.&lt;br /&gt;Más cabaña que vivienda, no deja de tener sus comodidades, incluso una mesa donde estudiar el pergamino. Todavía tiene en un arcón papiro, velas de sebo y apuntes de su horrible época de estudiante en Londinium. ¿O era un estudiante horrible?. Para el caso es lo mismo.&lt;br /&gt;- Está clarísimo, tenemos que decirle a los Caledonios que Severo quiere formar alianza con ellos. - la cara de Tolaicea es de gran seguridad.&lt;br /&gt;- Que no coño, lo que quiere es saber si se están aliando entre ellos contra Roma - pone las manos hacia arriba como diciendo: -está claro, ¿no?.&lt;br /&gt;- No, es acusativo, Roma se aliará con los Caledonios .&lt;br /&gt;- ¿Dónde lees tu Caledoniam, dónde?. - Publio tiene una visión:&lt;br /&gt;- Lo que pasa es que no tenemos la mente clara, comamos un poco de cecina con buena cerveza tibia y lo veremos todo más claro. Pasan las horas y por fin con la ayuda de un religioso medio cristiano que suele pasarse por su casa a la hora de comer, siempre a la hora de comer, por si cae algo, consiguen traducir fielmente la misiva.&lt;br /&gt;El Abad Cisius tiene setenta años y es el único que ha estado en Roma. Una vez incluso dice que vio a Marco Aurelio. No tiene un latín muy fluido pero es bastante fiable.&lt;br /&gt;A Publio Cornnelio Ralo se le encarga una misión diplomática. Debe acudir junto con el emisario Tolaicea al campamento de Osgom, líder Caledonio y ofrecerle una alianza. Para sellarla se le dará en matrimonio a una sobrina del propio emperador y la obtención de la ciudadanía romana de su pueblo en menos de cinco años. Una vez terminada la misión deberán acudir a Londinium donde el Gobernador les otorgará diez Talentos e importantes propiedades en las mejores tierras de Britania.&lt;br /&gt;Por primera vez en siglos la fortuna sonríe a su familia. El campamento del líder Osgom no está lejos, las relaciones con los aborígenes no son malas y la recompensa es suculenta. Mañana emprenderán la embajada.&lt;br /&gt;Los jamelgos de Publio y Tolaicea tienen costras de mierda en los cuartos traseros. Las crines se parecen a las antiguas cabelleras encaladas de los antepasados celtas de ambos y el porte y figura de los jinetes pareciera el reflejo de los Césares o Alejandros. Al menos eso opinarían sus madres.&lt;br /&gt;- ¡Vaya secarral!, ¿No decían que tan al Norte todo es verde, frondoso y hermoso? - Tolaicea se rasca la entrepierna, no está acostumbrado a cabalgar tantas horas.&lt;br /&gt;- Tan al Norte, tan al Norte - se burla el Centurión. - Nosotros ya vivimos al Norte, estamos a diez millas de tu puñetero pueblo y aquí ocurre lo mismo que en tu bendito pueblo.&lt;br /&gt;- ¿Qué le pasa a mi pueblo ?- el secretario del subsecretario, etc. está indignado.&lt;br /&gt;- ¡Coño!, lo mismo que al mío. Que hace un frío de la leche y hemos acabado con los árboles por la leña y que el ganado es una lima y ha terminado con los pastos. No te creas las leyendas de los supuestos corredores de mundo que se inventan lo que no ven.&lt;br /&gt;Ya han conseguido un silencio incomodo que se prolongará hasta que realicen el obligado alto para el almuerzo media hora después.&lt;br /&gt;- Publio, ¿Cuál es tu verdadero nombre?.&lt;br /&gt;- Publio, mi nombre es Publio. Mi abuela era Britano-Romana, mi madre también y me pusieron Publio. ¿Qué pasa?. El comerciante de Londinium amigo de mi padre también se llamaba Publio.&lt;br /&gt;- ¿Era muy amigo de tu familia?- Tolaicea no parece preguntar con malicia.&lt;br /&gt;- ¿Porqué preguntas eso?- se mosquea.&lt;br /&gt;- Nada chico, nada.&lt;br /&gt;- ¿Tienes esposa e hijos? - dice Publio por cambiar de tema.&lt;br /&gt;- Mi esposa murió de parto - se entristece su compañero. Agacha la cabeza y solo la levanta para beber cerveza. El viento se vuelve frío, hay que continuar la marcha. Antes de reemprender el camino, Tolaicea añade - mi hijo también.&lt;br /&gt;- ¿Tu hijo también murió de parto?- No, Publio no ha tenido gracia. De todos modos hay que joderse, los demás pueden hacer bromas del tipo: - y ese tal Publio era muy amigo de la familia. Sin embargo las haces tú y el silencio se extiende por el universo como si se tratara de la personificación de la blasfemia y el mal rollo.&lt;br /&gt;Una especie de Oppidum o fortificación, bueno, más bien unas casuchas con una cerca relativamente alta nos dice que la embajada está a punto de llegar a su destino.&lt;br /&gt;- Oye Publio, tu controlas el idioma de esta gente ¿verdad?.&lt;br /&gt;- Claro, tenemos tratos con ellos, mi guarnición está en la muralla que cruzan de vez en cuando.&lt;br /&gt;- Ya pero hablando del tiempo, de que si parece que va a llover y tal, no se yo.&lt;br /&gt;- Caro amigo, yo tengo un don para los idiomas. - intenta poner una mirada aguileña o como quiera que se haga eso.&lt;br /&gt;- Ya lo he visto con la traducción que querías hacer, ya.&lt;br /&gt;Un Centurión no se molesta en responder impertinencias. El problema del mundo es que hay mucho listo.&lt;br /&gt;El comité de recepción es una de las mujeres más gordas que se han podido ver por el planeta. Junto a ella dos mocosos mugrientos tiran piedras a dos perritos en plena cópula. ¡Aing, Aing!.&lt;br /&gt;Una vez que se han dado a conocer, aparecen dos guerreros vestidos con piel de ciervo mal curtida. Despiden un olor, que de ser afrodisiaco, provocaría tal plaga de cervatillos que toda Britania sería cornuda por la abundancia de astados.&lt;br /&gt;El palacio de Osgom no está nada mal, es grande y caldeado. El gran líder se sitúa frente a un fuego cuyo humo sale por la circular oquedad que hay justo en medio de la techumbre del edificio. A su manera es una construcción regia.&lt;br /&gt;- ¿Que coño quieres Centurión? - El gran Osgom utiliza un tono cansino, como de: - Bueeeno, ¿que querrán estos inútiles?.&lt;br /&gt;- (Mi casa es tuya) - entiende Publio. - ¡Vamos bien! - piensa.&lt;br /&gt;Ante la mirada sorprendida de los asistentes, o sea , la guardia personal , mujeres y demás fauna, el embajador del emperador Severo se sienta al lado de Osgom y se sirve el mejor trozo de carne y un buen cuenco de birra.&lt;br /&gt;- Gran Jefe Osgom, Roma quiere aliarse contigo. El propio emperador ofrece a su sobrina en matrimonio con tu persona. Así mismo, tu pueblo obtendrá la ciudadanía romana en menos de cinco años. ¡Roma os ascenderá.! - Publio sabe que los está impresionando, pero para hacerlo más perfecto quiere utilizar esa expresión que aprendió en la muralla y que parece significar “bienamado”. Por lo tanto añade:&lt;br /&gt;- Severo te saluda, Osgom el Bienamado. - Las bocas están abiertas, no se oye ni el vuelo de una mosca. No es un día redondo, es esférico. Incluso Tolaicea parece impresionado.&lt;br /&gt;- ( Jefecillo Osgom, Roma se ríe de ti. El propio emperador cree que su sobrina podría sodomizar a tu personilla. Así mismo, tu patético pueblo no vencería a una niña ni en cinco años. ¡Roma os aplastará!. Severo te desprecia, Osgom el dao por culo.) - entiende el líder de los Caledonios.&lt;br /&gt;- Tu mensaje es un insulto que los hombres de mi Tribu y mis vecinos sabremos apreciar. ¡Idos de aquí antes de que os mate!.&lt;br /&gt;- ( Tu mensaje es un regalo para los míos. ¡Sed siempre bienvenidos, hermanos!). - está clarísimo para el gran Publio Cornelio Ralo.&lt;br /&gt;Antes de partir para su recompensa en Londinium, Publio pensaba despedirse con un - adiós Osgan el Bienamado. Finalmente estimó más digno efectuar una leve reverencia y marcharse sin más. Es una pose sobria y a la par misteriosa que realza su dignidad.&lt;br /&gt;Por el camino le fue traduciendo a su ahora amigo Tolaicea lo que se había dicho. El pobre había estado de convidado de piedra sin enterarse de nada.&lt;br /&gt;- Estaba equivocado contigo. Eres el mayor diplomático que han visto los tiempos. - Hay incluso una sana envidia en su mirada. Pero no importa, ahora serán ricos y camaradas terratenientes. Podrán casarse con bellas mujeres ,e incluso si un día lejano así lo estipulan los dioses: morir de parto.&lt;br /&gt;Al llegar a la altura de la muralla se cruzan con los Caledonios que habitualmente la cruzan cuando Publio está en la guarnición. Sonrientes le saludan:&lt;br /&gt;- Adiós Publio, el BienAmado.&lt;br /&gt;- Adiós, Adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EPILOGO:&lt;br /&gt;Nuestros amigos cobraron la recompensa y obtuvieron buenas propiedades cerca de York. Un incendio en Londinium hizo que se perdiera para la historia la identidad de los héroes de la embajada, pero para Publio el saber que ha sido uno de los mejores diplomáticos del mundo civilizado es suficiente recompensa.&lt;br /&gt;Poco después, y por razones que se desconocen, ( algún mal embajador, sin duda) se desato una brutal guerra contra los Caledonios. Esto obligó a Severo a iniciar la construcción de otra muralla al Norte de la de Adriano para contener una ira que rozaba los inexplicable. ¡Bárbaros!.&lt;br /&gt;Tres o cuatro años más tarde, el emperador enfermó y fue alojado en la villa de un rico propietario que no era otro que el gran Publio. Antes de morir Severo dijo: - Omnia fui, et nihil expedit (todo lo he sido y nada vale). Cerró los ojos, pero los abrió poco más tarde y aún añadió: - ¡Lástima de incendio!. ¿Quienes serían aquellos embajadores?. - Apretando los puños con gran fuerza antes de expirar. Publio tuvo tiempo para oír esto último y quería darse a conocer, pero muerto el emperador no quiso rebajarse y fardar ante la guardia pretoriana. - Aquí está el emperador yerto y ante vuestras narices su mejor embajador.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13223099-111722069298629421?l=rinconaltramuzbis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/111722069298629421/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13223099&amp;postID=111722069298629421' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/111722069298629421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/111722069298629421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/2005/05/diplomacia.html' title='DIPLOMACIA'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13223099.post-111722037595205358</id><published>2005-05-27T11:58:00.000-07:00</published><updated>2006-10-31T08:18:30.980-08:00</updated><title type='text'>EL PODER Y LA GLORIA</title><content type='html'>&lt;img src="http://photos10.flickr.com/14414072_a9637bea83_o.gif"&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; EL PODER Y LA GLORIA&lt;br /&gt;Yo, Tito Labieno, antiguo Legado de Julio César en las guerras de las Galias, enderezaré el curso de la historia. Conozco a mi enemigo, he combatido con él. Gran parte de la fama de César se debe a mi esfuerzo. Pompeyo no confía plenamente en la victoria, pero en el fondo siempre fue un militar mediocre; de no ser por la traición, Sertorio le habría hecho fosfatina en Hispania. Yo, Labieno , lo tengo claro: después de una apabullante victoria, aquí, en Farsalia, será fácil ocupar el puesto que me corresponde por derecho.&lt;br /&gt;Con mi caballería de más de seis mil jinetes, aplastaré el flanco de la Legión X de Cesar y el resto caerá como fruta madura. Todos los triunfos de ese engreído se deben más a la suerte que a su genio. Si en Alesia los Galos hubieran tenido un mínimo de cohesión, hoy no habría Julios. Pero su suerte, su maldita suerte y su secreto le protegen. Mañana las cosas serán distintas.&lt;br /&gt;El enemigo es un lunático que se cree descendiente de Afrodita. El enemigo es un oportunista que hace que la virtud se amolde a sus intereses. Si hay que tener treinta años para ser Senador, el divino César no lo será antes. Si hay que tener cuarenta años para Pretor, el divino Julio no lo será antes. Pero cuando las cosas se tuercen y no se ajustan a sus designios, el gran Cayo las pervierte hasta que se acomodan a su capricho. ¿Cómo no puede ver nadie que ¡jamás!, ! jamás ! ha sido respetuoso con nada?. Siendo designado en su niñez como Flamen Dialis no tenía derecho a portar armas; se lo pasó por el forro. Utilizó a Craso y a Pompeyo a su antojo para su provecho. Sin la enorme fortuna personal de éstos, consiguió comprar a Tribunos de la Plebe para que vetaran cualquier disposición senatorial que no fuera de su agrado.&lt;br /&gt;Siempre fue así: la propaganda, la hipocresía. Ya en su juventud cuando el Rey de Bitinia legó su reino a Roma, él y no su divino culo se atribuyeron el éxito. Sin embargo, por un falso rumor, me llaman felatriz; Julio, en cambio, es glorioso. Yo, Tito Labieno lo sé todo. Le he visto conquistar una nación para mayor renombre de su Dignitas, no de Roma. César deja un balance en las Galias de un millón de celtas muertos y otro de esclavos que lo hacen inmensamente rico. Por el bien de Roma, ¡mentiras!.&lt;br /&gt;- El no darle en consulado "en absentia", quizás le otorgó una excusa para la guerra. - Decía un republicano, un Boni acomplejado, ayer mismo.&lt;br /&gt;¡Imbécil!, César estaba preparándose para la guerra desde que machacó a los Helvecios. ¿Que otra cosa, si no el acopio de fondos para su rebelión, justificó toda la campaña contra los Galos?. Sus rivales eran inmensamente ricos, él, que se cree el de mejor linaje de Roma, el descendiente de Eneas hijo de Venus, no podía competir con ellos y en consecuencia llegar a lo que cree su destino. No paró hasta que toda la Galia estuvo en llamas. Aquel que estaba cercado por las deudas, no cejó hasta someterla y poder vender a su antojo a centenares de miles de los vencidos y obtener la fortuna con que pagaría sus legiones.&lt;br /&gt;Es una mala bestia que cruzó el Rubicón el maldito día en que nació, el maldito día en que su madre conspiraba en la sombra para engendrar a una mixtura de cien Marios, cien Silas, cien Rómulos y la caída de Roma en la satrapía.&lt;br /&gt;A mi me llaman animal cruel y sin escrúpulos, que siendo hostigado en mi cuartel de invierno por Induciomaro, me conformé con perseguir y dar muerte a éste. Cesar habría exterminado a su pueblo. Siempre fue un embaucador, un encantador de serpientes. Yo conozco su secreto. Su voz, la maestría para modular las palabras y cambiar de registro para cada circunstancia. Cicerón siempre tuvo una prosa más elocuente ( aunque igual de demagógica en ocasiones), pero es derribado por Cayo Julio en cuanto abre la boca. La prueba es que estando el honesto (hasta la nausea) Catón y Marco Tulio del lado del legítimo gobierno de Roma, damos la impresión de ser nosotros los pobres conjurados proscritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un viento frío hace ondear la toga de Tito Labieno. Siente un estremecimiento desconcertante, una impresión de estar ante la Sibila o el Oráculo. Una presencia sobrenatural cambia el paisaje por donde pasea y medita el General.&lt;br /&gt;- ¿Porqué te interpones en el camino de la Gloria, mortal?- Pronuncia estas palabras la Presencia.&lt;br /&gt;- ¿Quién eres?, ¿acaso he caído enfermo en vísperas de la batalla?. - El terror está dibujado en su cara, no tanto por la aparición , como por el síntoma de indisposición para un enfrentamiento que no quiere perderse bajo ningún concepto.&lt;br /&gt;- Soy Zeus, o si lo prefieres, Júpiter Óptimo... Mortal - una sonrisa gélida y burlona le hiela el espíritu.&lt;br /&gt;- ¡No creo en los dioses, no creo en los ancestros divinos de César, no creo en la maldita leyenda de Ilion vomitada por aquel ciego falaz!. ¡Cunnus!, estoy delirando.&lt;br /&gt;- Me importa un bledo, mortal. Lo cierto es que aunque sea tiempo de que la bruma descienda y confunda a los hombres, nosotros siempre hemos estado aquí. Y siempre estaremos. - Añade.&lt;br /&gt;- No tiene lógica vuestra absurda mitología, sois un cuento. No existieron los Titanes, fuiste amamantado por una cabra con tanta veracidad como Rómulo y Remo lo fueron por la loba. Sois farsa, embuste, mentira y ...¡Por los testículos cuadrados de Cástor y Pólux!. ¡ Por el pódex ultrajado de una vestal viciosa!. Está claro, he cogido fiebres. - Se mesa los cabellos con desesperación.&lt;br /&gt;- Puedes negar la evidencia cuanto quieras. Yo soy el amo y señor de los dioses. Soy el guardián y conocedor, tanto del presente como del porvenir. Veo la envidia y la mentira en tu cabeza con la misma claridad que Hefesto en su esposa Afrodita: madre de Eneas, megaabuelo de tu obsesión: Cayo Julio, - Hace una pausa para reflexionar, ríe y continúa - . Claro que el engaño es divertido: " Hefesto ( si lo prefieres Vulcano), no es lo que parece, estaba yo repantingada en el prado, cuando Ares ( para vosotros Marte) se cayo sobre mi. Como hacía calor, los dos habíamos salido al campo desnudos, en fin, que Ares es muy torpe y por eso se intentaba levantar y se resbalaba sobre mi repetidas veces."&lt;br /&gt;- El chiste tiene la gracia de Catón en una orgía. Es tan jocoso como marcial es Marco Tulio. Y es tan real como tú, producto de la calentura. - Labieno retrocede unos pasos, roza con sus muslos un zarzal y notando el dolor y viendo la púrpura sobre sus cáligas, es presa del espanto; de la realidad. Trastabillando cae al suelo y se corta la muñeca con una roca muy afilada; va a desangrarse.&lt;br /&gt;- ¡Qué blandos sois, mortales!, - Júpiter se rasga un dedo con una hoz de oro. El dorado Icor, su divina sangre, cae sobre la hemorragia de Tito restañándola de inmediato.&lt;br /&gt;Los contornos de la campiña vuelven a serle familiares, le parece vislumbrar a Afranio camino de la letrina. Da un suspiro, se seca la frente y se le congelan las pelotas cuando oye:&lt;br /&gt;- Mierdecilla, que te estoy hablando. - Júpiter está muy divertido - He matado a cuantos dioses y mortales me han importunado, no tientes al destino o traeré a las Parcas para que personalmente tejan tu mortaja. Vuelve a desairarme, gusano, y te precipitaré a las profundidades del Tártaro. - Todo esto dicho con una serenidad y sosiego espeluznante.&lt;br /&gt;- ¿ Qué queréis de mi ? - se rinde Labieno.&lt;br /&gt;- ¿Porqué difamáis a César?, ¿porqué le restáis méritos?, ¿ cómo osáis ser comparado con él? - la expresión de la divinidad es de suma sencillez.&lt;br /&gt;- La suerte, la maldita Fortuna. Siempre le acaban saliendo las cosas de casualidad. Pero ahora, después de sus apuros en Dirrachium, los vientos han cambiado. Si yo tuviera la elocuencia, la voz y el timbre de ese mentecato, podría dar coraje a esas gallinas de los Boni, podría dirigir la República a donde se merece. - Las venas del cuello cobran el grosor de los pulgares.&lt;br /&gt;- Si, puede ser que fuera potra. Sobrevivir a la suspicacia de Mario, a la arbitrariedad de Sila, a los piratas Cilicios, a las conjuras del Senado, a la acusación de apoyar la rebelión de Catilina, a los Helvecios, a Ariovisto, a los Nervios, a mayoría de los Galos confederados en su contra... Mi favorito, la toma de Alesia:&lt;br /&gt;Vercingetórix sitiado por veinte mil romanos. Estos fortificados en un círculo en torno a la ciudad de más de diez millas. A su vez, los sitiadores rodeados - le da uno de sus ataques de risa - por más de doscientos mil Keltois. Resultado: Victoria absoluta y captura del caudillo Galo. Si Labieno, pura suerte, casualidad, como Marte cayendo repetidas veces sobre el solaz de Venus. - El arrebato no le permite seguir.&lt;br /&gt;- Tiene éxito por que sabe venderse muy bien... ya desde los tiempos de efebo en Bitinia con Nicomedes el afeminado. Magnifica sus logros más allá de lo real y convierte sus derrotas es simples contratiempos ante los ojos de los crédulos con su pérfida oratoria. - Le tiembla la mandíbula.&lt;br /&gt;- Como te he dicho, puedo ver el futuro mejor que la Sibila. Te lo puedo mostrar sin crípticos mensajes ni trampas pírricas ni casándricas. ¿Quieres ver el futuro, Legado?.- enarca una de sus soberbias cejas.&lt;br /&gt;- ¡Sea! - le desafía el mortal.&lt;br /&gt;- ¡Muy bien!, vamos a divertirnos.&lt;br /&gt;Labieno es levantado en vilo y montado en el carro volador de Júpiter. Desde el aire se ve a si mismo en la batalla. La superioridad numérica de los Pompeyanos, su bando, es aplastante.&lt;br /&gt;- Mira Tito, sesenta mil de vuestros hombres contra veinte mil de César - le señala con el dedo un campo de batalla que desde la altura parece de juguete.&lt;br /&gt;- No es verdad. Somos más, pero en proporción de cincuenta mil sobre cerca de treinta mil - se indigna Labieno.&lt;br /&gt;- ¡Qué poco entiendes de historia!. General, lo cierto es que casi los dobláis en número, pero las cifras exactas quedan muy mal en los libros y peor en el corazón de los hombres. Lo que he dicho no es mentira, es más estético, mi ignorante animalillo.&lt;br /&gt;La batalla comienza con la acometida frontal del ejercito de César. Este, dada su inferioridad numérica, es una línea mucho mas fina y algo menos compacta que el de Pompeyo. Las veteranas legiones de Cesar avanzan como un solo hombre. Las cohortes de los Boni , mucho más bisoñas, no mantienen bien la formación. Pompeyo ordena a esos inútiles que esperen a los Cesarianos; al menos quietos podrán mantenerse alineados. Entra en acción la caballería de Tito. Está claro y cristalino como el agua; flanquearán a la Legión X que Cayo Julio capitanea personalmente, y tras cundir el pánico, aniquilarán a su ejercito.&lt;br /&gt;En mitad de la maniobra de la caballería, surgen de la nada unas cohortes que Cesar tenía emboscadas, los jinetes númidas del Legado se ven como el cazador cazado. Lo corriente, pánico y desbandada ecuestre. La pericia de los veteranos de las Galias hace temblar poco a poco a los novatos, virginales y torpes, pero abundantes, legionarios de Cneo Pompeyo. Finalmente, el ejercito del "verdadero pueblo de Roma" , es flanqueado y derrotado. Gran parte de los supervivientes se pasan al bando de Julio. Pompeyo, Labieno y sus secuaces, logran escapar.&lt;br /&gt;- ¡No tenían fe!, los soldados de César estaban hechizados por esa culebra. ¿Cómo le iban a hacer frente los nuestros si nos falta un liderazgo firme?. Si yo tuviera el poder de seducción de ese demonio, mis legionarios morirían antes que rendirse. En otras condiciones esta batalla estaría ganada. - se desespera Labieno.&lt;br /&gt;Un giro brusco casi provoca la caída del General desde el carro de Júpiter. Con gran regocijo aumenta la velocidad en el tiempo y en el espacio. Labieno asiste horripilado a la doblez y falsedad de César, cuando con fingida indignación, hace decapitar a los asesinos de Pompeyo que le enseñan su cabeza pretendiendo complacerle. Está en Egipto y desde las alturas, con la misma certeza de que la historia lo inscribirá en las páginas de la Gloria, sabe lo que va a suceder. Las imágenes pasan rápido y Alejandría aparece en llamas al poco tiempo. Por supuesto, Julio, Divus Julio, triunfa sobre la ciudad, sobre el hermano alfeñique de Cleopatra, sobre la madre que los parió a todos juntos y encima la toma de amante. Y para postre es preñada, y para postre los greco-alejandrinos, los Judeo- alejandrinos y las fuerzas vivas lo adoran. Y si los augurios no son favorables y la peste diezma la ciudad, peor para los augurios. Mientras tanto los rampantes Bonis, el alma de la recta vía, intenta lamerse la heridas y rehacerse en la provincia de África, en el antiguo suelo de Amilcar y Anibal , en la cuna de la fama de Escipiones y Marios ; lápida de púnicos y Yugurtas.&lt;br /&gt;Cesar quiere aplastar a los rebeldes de Africa. Desembarca con sus legiones camino de la Gloria.&lt;br /&gt;- Mira Labieno, ¿no es fantástico?. Sabiendo Julio lo supersticioso que es su pueblo, cuando ha resbalado al desembarcar, se ha levantado con naturalidad, como si lo hubiera hecho queriendo y con la arena de la playa en sus puños ha dicho: - África, ¡ Ya eres mía!.&lt;br /&gt;- Labieno ha visto claramente que se ha limitado a disimular como si se estuviera atando las cáligas, pero por no oír más discursos sobre la estética en la historia, se conforma con gruñir.&lt;br /&gt;Los desastres se suceden, todo sale mal para los Pompeyanos ( que ya no tienen a Pompeyo). Útica, la capital, cae. El honesto hasta la náusea, Catón, se suicida a la romana. El rey Juba, mauritano que creía estar junto a caballo ganador, es derrotado. Labieno ( el del futuro ), vuelve a escapar. La próxima cita, el último reducto de los Boni, se situará en Hispania.&lt;br /&gt;- Como ves, Julio sigue teniendo "suerte". Lejos de mi intención insinuar que sois torpes - tono divinamente ultraburlesco de Júpiter - , es la fortuna.&lt;br /&gt;- ¡Pues sí!, eso y su hipnótica influencia que convierte a sus hombres en juramentados fanáticos. ¡ Si yo poseyera ese don! . Veríamos en que quedaba el "genio militar" de ese fraude.&lt;br /&gt;- Lo dices en serio, de verdad crees que si tuvieras su timbre, su registro, su misma voz y capacidad para modularla, las cosas serían sencillas. - El dedo del dios se levanta en señal de advertencia y desafío al mismo tiempo.&lt;br /&gt;- ¡Seguro! , la voz de Cesar y, puestos a pedir, una sombra de tu potencia - bromea .&lt;br /&gt;- ¡Bien!, cuando te canses de ver como los tuyos pierden sin parar, cuando estés harto de que vuestra incompetencia os lleve de desastre en desastre, tan sólo tendrás que apretar los puños, golpearte el pecho y deseo concedido. Una vez lo hayas hecho te irás materializando poco a poco entre los mortales, cuando seas visible, tu yo del futuro desaparecerá y ocuparás del todo su lugar.&lt;br /&gt;Estamos en Hispania, las tropas de los hijos de Pompeyo y Labieno (el del futuro, no el que viaja con Júpiter) controlan la ciudad de Munda. La situación es ventajosa, están en la parte superior de la colina y pueden atacar a Cesar cuesta abajo. Poco a poco los Pompeyanos van envalentonándose y deciden acercarse al enemigo. El choque es brutal por ambas partes y durante horas de terrible esfuerzo, las fuerzas están muy igualadas. Pasado el tiempo, víctimas del cansancio y peor alimentación, un ala de César comienza a ceder. Labieno el observador, en su inconsciencia, le da con el codo a Júpiter, como diciendo: "mira, mira! . Júpiter, lejos de enfadarse, sonríe beatíficamente. No solo empieza a ceder un ala, sino que tropas de Pompeyo se separan del grueso para ir a flanquear a Julio César. Labieno el observador, no cabe de placer.&lt;br /&gt;- Ya lo estoy viendo - le dice a Júpiter -, el flanco de Cesar destrozado, el pánico y finalmente...- inadvertidamente, cierra los puños de puro gozo y se golpea el pecho, terminando su frase ...¡ el enemigo huye!. Una voz, que parece ser la de Julio Cesar, irrumpe en el campo de batalla con una potencia que parece sobrenatural. ¡El enemigo huye !, creen escucharle a Julio con una convicción fuera de duda. Las a punto de desmoralizarse, tropas cesarianas, toman por huida la maniobra envolvente del enemigo. Y luego lo peor, los Pompeyanos también lo creen, por lo que el miedo se contagia y pasan de la victoria a una derrota definitiva. Labieno ya se ha materializado del todo en un caótico campo de batalla con su ejercito en desbandada. Oye entre brumas una voz que dice: - Cuidado con lo que deseas...&lt;br /&gt;No tiene tiempo de más, una espada le separa la cabeza del cuerpo. Termina la guerra civil de Roma. Esta vez sí: gracias a la suerte, Cayo Julio César vuelve a conseguir la Gloria.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13223099-111722037595205358?l=rinconaltramuzbis.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/feeds/111722037595205358/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13223099&amp;postID=111722037595205358' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/111722037595205358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13223099/posts/default/111722037595205358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rinconaltramuzbis.blogspot.com/2005/05/el-poder-y-la-gloria.html' title='EL PODER Y LA GLORIA'/><author><name>PERCEBE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02840747020208803866</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
